Las zonas áridas y semiáridas son unidades geográficas y ecológicas donde predominan condiciones de sequedad extrema y cobertura vegetal reducida o casi ausente. Dichos factores repercuten en todos lo procesos y en el comportamiento de las diferentes especies, adaptadas a vivir en tales condiciones. Estas regiones presentan periodos secos muy prolongados, lluvias irregulares con promedios bastante bajos, temperaturas anuales de 11 a 12°C, y muy fluctuantes entre el día y la noche.

IMPORTANCIA

Las zonas áridas y semiáridas del país son de gran importancia para la conservación de la diversidad biológica y el mantenimiento de los procesos ecológicos que allí se presentan.

Además del potencial biótico, las zonas áridas y semiáridas del Caribe colombiano, especialmente la Guajira y parte del Cesar, presentan una gran oferta de recursos mineros como carbón, petróleo y sal. En la cordillera Oriental, específicamente en el cañón del Chicamocha, la ganadería intensiva de cabras es la principal fuente de proteína animal.

En los enclaves semiáridos de los altiplanos de Cundinamarca y Boyacá, en las regiones de Villa de Leyva, Sutamarchán, Sáchica, Ráquira y Cucaita se mantienen cultivos de maíz, cebolla, repollo, tomate, árboles de dividivi y olivo o aceituno.

Estas áreas tienen un gran valor desde el punto de vista arqueológico y cultural, ya que algunas regiones de la Guajira (bahías Honda y Hondita) presentan depósitos del cuaternario con sectores cubiertos de conchas. Allí habitan los indios Wayúu, quienes representan 60 por ciento de la población del departamento de la Guajira, y mantienen actividades tradicionales como la pesca, la caza, la recolección, las artesanías de barro y de tejidos, junto con el pastoreo y el comercio.

La región del cañón del Chicamocha, estuvo ocupada por los indígenas Guanes y otros grupos de la familia lingüística Chibcha como los Soates y grupos Laches, emparentados con los Tunebos. En Villa de Leyva y sus alrededores, los Muiscas realizaban actividades de alfarería la cual se mantiene en los municipios Sutamarchán, Sáchica, Ráquira y Tinjacá.


SINGULARIDAD DE LA FLORA Y FAUNA

Las plantas de las zonas áridas y semiáridas tienen adaptaciones especiales relacionadas con el acceso al agua del suelo, que se realiza mediante el desarrollo de raíces horizontales hasta de 30 metros y raíces verticales de 15 metros de profundidad facilitando el acceso de agua. Una de estas plantas es el trupillo (Prosopis juliflora). Otras plantas poseen raíces tuberosas como el cardón de perro (Acanthocereus sicariguensis), con capacidad de almacenar agua y nutrientes, y en algunos géneros de la cactáceas las espinas funcionan como órganos para la observación del agua contenida en la atmósfera.

Los animales que habitan estas zonas han desarrollado diversos mecanismos para maximizar el uso del agua y el alimento. Por ejemplo, reptiles como los lagartos (de la familia Iguanidae) almacenan agua bajo la piel, a lo largo del cuerpo. Las tortugas de la familia Testutinidea, género Gopherus, almacenan agua en la vejiga urinaria para usarla en la época de sequía.

Los insectos y las aves conservan el agua al modificar los productos de excreción en ácido úrico, que es una sustancia insoluble en agua, por lo que los residuos resultantes son evacuados sin pérdida de agua.

VEGETACION

La vegetación predominante en estas zonas está constituida por árboles pequeños, arbusto achaparrados de hojas permanentes o persistentes, rígidas y espinosas; y plantas crasas o suculentas (es decir, presentan tejidos que actúan como reserva hídrica, como los cardones o cactus columnares). También se presentan gramíneas que se secan en verano. Entre los árboles resinosos representativos están el almácigo, la biga y la caraña de la familia Burseracea.
En estas zonas también predomina plantas con hojas carnosas y arbustos muy ramificados como el yabo (Cercidium praecox) y el cují (Neltuma juliflora), que junto con los bejucos entrelazados, forman matorrales más o menos densos, en los que crecen gramíneas y frútices.

 

FAUNA

Estas zonas presentan una gran riqueza en especies únicas (endémicas) de fauna y flora que tienen singulares adaptaciones a este medio, entre las que se destacan siete subespecies de aves como el cardenal guajiro (Cardinalis phoeniceus) y el cucarachero (Thryothonus neceforoi).
Entre los reptiles se encuentran serpientes de coral (Micrurus sangilensis) y salamandras (Bolitoglossa sp.).

PROBLEMATICA ACTUAL

Las zonas áridas y semiáridas al igual que los demás ecosistemas terrestres se encuentran sometidos a una fuerte presión por las actividades humanas. En la región Caribe esta situación se manifiesta especialmente, por el predominio de la ganadería intensiva, el auge de la agroindustria y de algunos proyectos extractivos. Esto ha ocasionado el deterioro de los ecosistemas, afectando particularmente los territorios ocupados por los indígenas y sus fuentes de producción y alimento.

En el cañón del Chicamocha, los enclaves semiáridos de los altiplanos de Cundinamarca y Boyacá, el desierto de la Tatacoa, el cañón del Dagua y el Patía han estado sometidas en su mayor parte a la degradación intensiva por deforestación, leñateo, cultivos transitorios y sobrepastoreo debido a la presencia de cabras no estabilizadas, lo que ha ocasionado el desarrollo de fuertes procesos erosivos.

ACCIONES PARA CONSERVAR Y PROTEGER LAS ZONAS ARIDAS

Preservar la cobertura vegetal. Dada las características especiales de estos ecosistemas, tanto las plantas como los animales que habitan estas regiones, han desarrollado adaptaciones especiales, por lo tanto es necesario cuidarlos, en especial la vegetación, puesto que esta es la base de la alimentación de las especies faunísticas.

LOCALIZACION

En Colombia, las zonas áridas y semiáridas comprenden: en el litoral Caribe, gran parte de la Guajira, el enclave de los venados en el Cesar, sectores pequeños en los departamentos de Bolívar y Atlántico y la región de Santa Marta, incluyendo el sector oriental del Parque Nacional Natural de la Isla de Salamanca.

En la cordillera Oriental se encuentran sectores áridos en cercanías de Ocaña, Abrego, Cúcuta y Sarare - Chitagá, el cañón del Chicamocha, Villa de Leyva y los enclaves de la Sabana de Bogotá, Valle de Ubaté y Cáqueza. En el alto Magdalena cobija el desierto de la Tatacoa.

En la región Occidental del país, el cañón del río Cauca (Santafé de Antioquia), enclaves secos en cercanías de Yumbo y Dabeiba, el cañón del río Dagua, el cañón del río Patía, y en el sur un sector de Ipiales.



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