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La
película es una crítica despiadada al presidente
George W. Bush por el manejo de la situación de Irak
y la guerra contra el terrorismo.
El film de Moore, quien ya ganó un premio Oscar, es una
contundente obra de propaganda de un realizador cuyo celo por
ridiculizar a Bush se desprende de cada fotograma. Hace dos
años, otro documental de Moore, "Bowling for Columbine,"
en contra del cabildeo a favor de las armas, atrapó los
titulares en Cannes y después recaudó 120 millones
de dólares en todo el mundo y obtuvo el premio Oscar.
"Farenheit 9/11" ya ha provocado una tormenta en los
medios de prensa internacionales después de que la empresa
Walt Disney Co prohibiera a su división de cine Miramax
el lanzamiento de un trabajo que según consideró,
podría polarizar a la política en un año
de elecciones en Estados Unidos. La película se concentra
en cómo los estadounidenses y la Casa Blanca respondieron
a los ataques con aviones secuestrados del 11 de septimbre de
2001 y en los rastros de los vínculos entre la familia
de Bush y sauditas prominentes, incluída la familia de
Osama bin Laden.
La pantalla se funde a negro. Se oye el sonido de los aviones
que chocan contra las Torres Gemelas y luego se muestra el dolor
de las víctimas en contraste con la imagen de Bush sentado,
aparentemente sin inmutarse, durante nueve minutos en una aula
de colegio de Florida después de enterarse de lo ocurrido.
Moore utiliza una canción de música pop para lograr
un efecto de burla. Mientras se muestran las imágenes
de la familia Bin Laden en el momento que es expulsada de Estados
Unidos después del 11 de septiembre, se oye la canción
"I gotta get out of this place" ("Tengo que salir
de este lugar").
El documental muestra a la estrella de la música pop
Britney Spears, mascando chicle y respaldando a Bush. Afuera
de la Casa Blanca, una mujer se quiebra por el dolor y llora
incontrolablemente por la muerte de su hijo en Irak. A la luz
de las actuales controversias por las imágenes del abuso
de los prisioneros iraquíes, el documental muestra soldados
estadounidenses que se burlan de los muertos y que posan con
encapuchados iraquíes detenidos. El sarcasmo abunda.
Más aún cuando muestra un fragmento de Bush gritándole
a Moore: "Compórtose. Vaya y encuentre un verdadero
trabajo." En Washington, Moore encara una extraña
campaña de reclutamiento.
En ella, detiene a los miembros del Congreso en la calle y pregunta
"No hay muchos miembros del Congreso que tengan a sus hijos
allá (en Irak) (...) en realidad sólo uno. ¿No
deberían tal vez enviar ustedes a sus hijos primero?."
"¿Qué opinan de esa idea?," pregunta
Moore antes de ser ignorado.
Desde una familia acongojada, Moore cambia la imagen a un empresario
que busca contratos en Irak. Un ejecutivo que trabaja para una
compañía de vehículos blindados le dice
a Moore: "Desafortunadamente, al menos en un período
próximo, creemos que será una buena situación
(...) para los negocios, malo para la gente."
Pero el filme es más efectivo cuando se concentra en
las emociones crudas. La cámara encuadra a una madre
acongojada, con su voz que se quiebra mientras lee la última
carta que recibió de su hijo antes de que lo mataran
en Irak. Al describir cómo se derrumbó al oir
la noticia por teléfono, la madre dice: "Te duele
todo el cuerpo. Se supone que uno no tiene que enterrar a su
propio hijo."
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