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LA
CELULA
INTRODUCCIÓN
La
formación de la Tierra.
Hace aproximadamente
5000 millones de años, según calculaban los cosmólogos, la estrella
que es nuestro sol comenzó su existencia. De acuerdo con la teoría
actual, el sol se formó como otras estrellas a partir de la acumulación
de partículas de polvo y gases de hidrógeno y helio, que formaban
remolinos en el espacio entre las estrellas más viejas.
La inmensa nube
que se convertiría en el sol, se condensó gradualmente a medida
que los átomos de hidrógeno y de helio eran atraídos unos a otros
por la fuerza de gravedad y caían en el centro de la nube, cobrando
velocidad mientras caían. Cuando la aglomeración se hizo más densa,
los átomos se movieron más rápidamente, más átomos chocaban unos
con otros y el gas de la nube se tornó más y más caliente. A medida
que la temperatura se elevaba, se intensificó la violencia de las
colisiones hasta que los átomos de hidrógeno chocaron con tal fuerza,
que sus núcleos se fusionaron formando átomos de helio adicionales
y liberando energía nuclear. Esta reacción termonuclear aún ocurre
en el corazón del sol y es la fuente de energía que se irradia desde
su incandescente superficie.
Según la teoría
actual, los planetas se formaron a partir de los restos del gas
y del polvo que giraban alrededor de la estrella recién formada.
Al comienzo, las partículas deben haberse reunido al azar, pero
a medida que la masa aumentaba de tamaño otras partículas comenzaron
a ser atraídas por la gravedad de las masas más grandes. El torbellino
de polvo y las esferas en formación continuaron girando alrededor
del sol hasta que, finalmente, cada planeta hubo limpiado por completo
su propia órbita, recogiendo la materia suelta, a la manera de una
bola de nieve gigantesca.
La órbita más
cercana al sol fue recogida por Mercurio, la siguiente por Venus,
la tercera por la Tierra, la cuarta por Marte y así sucesivamente
hasta Neptuno y Plutón. Se calcula que hace 4600 millones de años
la Tierra se consolidó, la corteza externa se formó a medida que
se enfriaba la superficie. La atmósfera primitiva no contenía oxígeno
y se formó como parte de los gases resultantes del proceso de enfriamiento
de la superficie.
El
comienzo de la vida
Hace algún
tiempo se descubrió un grupo de células fósiles de más de 3000 millones
de años, de acuerdo a las condiciones de la Tierra en ese entonces,
la luz ultravioleta atravesaba con más facilidad nuestra primitiva
atmósfera, la superficie era atacada con frecuencia por rayos. Las
moléculas del caldo primitivo fueron agrupándose, algunas eran atraídas
por el agua, otras eran repelidas por esta, estas últimas se unieron
formando compuestos más grandes, como proteínas y los nucleótidos
que son los componentes esenciales del DNA y el RNA. El experimento
realizado por Stanley Miller en la década de los 50, demostró que
estos compuestos no se formaron espontáneamente, sólo que se formaron.
Las
primeras células
Desde una perspectiva
bioquímica, tres características distinguen a las células vivas
de otros sistemas químicos: 1) la capacidad para duplicarse generación
tras generación; 2) la presencia de enzimas, las proteínas complejas
que son esenciales para las reacciones químicas de las que depende
la vida; y 3) una membrana que separa a la célula del ambiente circundante
y le permite mantener una identidad química distinta.
No se sabe cuando
aparecieron las primeras células vivas sobre la Tierra, pero podemos
establecer una cierta escala temporal. Los fósiles más tempranos
encontrados hasta el momento que se asemejan a las bacterias actuales,
datan de entre 3400 y 3600 millones de años, alrededor de 1000 millones
de años después de la formación de la Tierra. Aunque los fósiles
son tan pequeños que su estructura puede observarse sólo con el
microscopio electrónico, son lo suficientemente complejos como para
dejar en claro que algún pequeño agregado de sustancias químicas
habría transpuesto la zona de penumbra que separaba lo vivo de lo
no vivo, millones de años atrás.
La energía que
produjeron las primeras moléculas orgánicas provino de una variedad
de fuentes existentes en la Tierra primitiva y en su atmósfera:
calor, radiaciones ultravioletas y perturbaciones eléctricas. Cuando
aparecieron las primeras células estas requirieron de un aporte
continuo de energía para mantenerse, crecer y reproducirse. Los
organismos modernos, y las células que los conforman, pueden satisfacer
sus requerimientos de energía de alguna de estas dos formas: Los
heterótrofos son organismos que dependen de fuentes externas de
moléculas orgánicas para obtener su energía y sus moléculas estructurales.
Al contrario, los autótrofos, no requieren de fuentes externas de
energía, son capaces de sintetizar sus propias moléculas orgánicas
ricas en energía a partir de sustancias inorgánicas simples. La
mayoría de autótrofos, incluyendo las plantas son fotosintéticos,
lo que significa que la fuente de energía para sus reacciones es
el sol. Ciertos grupos de bacterias son quimiosintéticas, las que
capturan energía liberada por otras reacciones inorgánicas específicas,
para impulsar sus procesos vitales, incluyendo la síntesis de moléculas
orgánicas necesarias.
Todas las células
comparten dos características esenciales, la presencia de una membrana
externa, la membrana celular, esta separa la célula de su ambiente
externo. La otra es el material genético, que dirige las actividades
de una célula y le permite reproducirse, transmitiendo sus características
a la progenie.
La organización
del material genético es una de las características que distinguen
dos tipos fundamentales de células, las procariótas y las eucariótas.
En las células procarióticas el material genético está en forma
de una molécula grande llamada cromosoma. En las células eucarióticas,
por el contrario, el DNA es lineal y forma un cierto número de cromosomas
separados, más aún, esta fuertemente unido a proteínas especiales
llamadas histonas, que son parte integral de la estructura del cromosoma.
Dentro de la célula eucariótica, los cromosomas están rodeados por
una doble membrana la envoltura nuclear, que los separa de los otros
contenidos celulares en un núcleo bien definido.
Los
multicelulares
Hasta donde
nos puede informar el registro fósil, los primeros organismos multicelulares
hicieron su aparición hace 750 millones de años. Las células que
conforman estos organismos, se encuentran organizadas según su función
y especialización, actuando armónicamente.
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