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| NOMBRES
AUMENTATIVOS Y DIMINUTIVOS |
Las terminaciones
aumentativas más frecuentes
son azo, aza; on, ona; ote, ota; ísimo, ísima; ucho, acho, rron,
icón, etón. Ejemplos: gigantazo, señorón, grandota, dulcísima, ricucho,
vivaracho, nubarrón, bobarrón, bobalicón, mocetón.
Las terminaciones
diminutivas más frecuentes son
ejo, eja; ete, eta; ico, ica, illo, illa; ito, ita; uelo, uela.
Ejemplos: florecita, dolorcito, piedrecilla, jardincito.

Llamamos
pronombres a los nombres que significan primera, segunda o tercera
persona.
PRONOMBRES
PERSONALES
Que
significan la idea de persona por sí sola; tales son:
| Yo
|
Primera
persona de singular Fem. o mas. |
| Tu |
Segunda
de singular de Fem. o mas. |
| Nosotros
|
Primera
del plural. |
| Vosotros
|
Segunda
del plural. |
En
lugar de Yo y de Nosotros se dice nos en los despachos y provisiones
de personas constituidas en alta dignidad: Nos Pepe Mandril, Arzobispo
de,...; La pluralidad es ficticia; multiplicase la persona en señal
de autoridad y poder.
Yo
se declina por casos , esto es, admite variedad de forma según las
diferentes relaciones en que se halla con las otras palabras de
la proposición. Podemos distinguir tres casos:
Yo
sujeto: yo soy.
Me, complemento que modifica al verbo, me dices.
Mí, término de preposición: tú no piensas en mí.
La
forma de pronombre declinable
que sirve de sujeto, se llama caso nominativo; la forma que toma
cuando sirve de complemento, caso complementario; y la que toma
cuando sirve de término, caso terminal.
Hay
pues que distinguir cuatro casos:
NOMINATIVO,
yo
Complementario acusativo, me.
Complementario dativo, me.
Terminal, mí.
PRONOMBRES
POSESIVOS
Los
que a la idea de persona determinada (esto es, primera, segunda,
tercera) juntan la de posesión, o más bien, pertenencia. Tales son:
Mío,
mía, míos, mías; nuestro, tuyo, tuya; vuestro, vuestra; suyo, suya,
suyos, suyas.
Los
pronombres mío, tuyo, suyo, sufren necesariamente apócope cuando
es igualmente necesaria en ambos números. Mío, mía, pasan entonces
a mi (sin acento), míos, mías, a mis; tuya, tuyo a tu (sin acento);
tuyos, tuyas a tus; suyos, suyas, a sus.
PRONOMBRES
DEMOSTRATIVOS
Son
aquellos de que nos servimos para mostrar los objetos señalando
su situación respecto de determinada persona.
Este,
esta, estos, estas, denotan cercanía del objeto a la primera persona;
esa, ese, esos, esas, cercanía del objeto a la segunda; aquel, aquella,
aquellos, aquellas, distancia del objeto respecto de la primera
y segunda persona.
De
cada uno de los tres adjetivos precedentes sale un sustantivo acabado
en o: esto, eso, aquello.

Comparemos
estas dos expresiones, aquella casa que vimos, esta casa que vemos.
Si ponemos “la” en lugar de aquella y de esta, no haremos otra diferencia
en el sentido, que la que proviene de faltar la indicación accesoria
de distancia o cercanía, que son propias de los pronombres aquel
y este. El la es por consiguiente un demostrativo como aquella y
esta, pero que demuestra o señala de un modo más vago, no expresando
mayor o menor distancia. Este demostrativo, llamado artículo definido,
es adjetivo, y tiene diferentes terminaciones para los varios géneros
y números: el campo, la casa, los campos, las casas.
Juntando
el artículo definido a un sustantivo, damos a entender que el objeto
es determinado, esto es, consabido de la persona a quien hablamos,
la cual, por consiguiente, oyendo el artículo, mira, por decirlo
así, en su mente al objeto que se le señala. Si yo dijese: ¿que
les ha parecido a ustedes la fiesta?, creería sin duda que al pronunciar
yo estas palabras se levantaría, como por encanto, en el alma de
ustedes la idea de cierta fiesta particular, y si así no fuera,
se extrañaría la expresión. Lo mismo que si dirigiendo el dedo a
una parte de mi aposento dijese, ¿qué les perece a ustedes aquella
flor? Y volviendo ustedes la vista no acertasen a ver flor alguna.
El artículo, pues, señala ideas; ideas determinadas , consabidas
del oyente o lector; ideas que se suponen y se señalan en el entendimiento
de la persona a quien dirigimos la palabra.
El
artículo precede a sustantivos o expresiones sustantivas, ejemplo:
el rey, el rey de los franceses.
Unas
veces el sustantivo o frase sustantiva que lleva artículo definido,
es determinado por las circunstancias, como cuando decimos “la ciudad
está triste”>; otra, se toma el sustantivo o frase sustantiva en
toda la latitud que admite, ejemplo: “La tierra no cultivada produce
sólo malezas y abrojos”.
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Para
curiosos
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Antiguamente
el artículo femenino de singular era . Díjose, pues, ela
agua, ela águila, ela arena; y confundiéndose la a final del
artículo con la a inicial del sustantivo, se pasó a decir y
escribir el agua, el agua, el arena. De aquí proviene que usemos
al parecer el artículo masculino de singular antes de sustantivos
femeninos que principian por a. |

Atendiendo
a la construcción del adjetivo con el sustantivo, no hay más que
dos géneros en castellano, masculino y femenino; pero atendiendo
a la representación o reproducción de ideas precedentes por medio
de los demostrativos, hay tres géneros: masculino femenino y neutro.
Los
sustantivos son generalmente reproducidos por demostrativos adjetivos,
que sustantivándose toman las terminaciones correspondientes al
género y número de aquellos: estuve en el paseo, en la alameda,
en los jardines. Pero hay ciertos sustantivos que no pueden tomarse
de este modo, y que por eso se llaman neutros.
Primeramente,
los demostrativos sustantivos se representan unos a otros. Si digo,
por ejemplo, “eso me desagrada”, no puedo añadir: “Es preciso no
pensar en él, ni en ella”, sino en “ello”. Así eso, masculino en
cuanto pide la terminación masculina del adjetivo que lo modifica,
no es ni masculino ni femenino en cuanto a su reproducción o representación
en el razonamiento; y por consiguiente es neutro bajo este respecto,
porque neutro quiere decir ni uno ni otro, esto es ni masculino
ni femenino.
Llámense
relativos los demostrativos que reproducen un concepto anterior,
y sirven especialmente para enlazar una proposición con otra. El
de más frecuente uso es que, adjetivo de todo género, número y persona.
En el navío que viene de Londres es de género masculino, número
singular y tercera persona; en vosotras que me oís es de género
femenino, numero plural y segunda persona. Debemos siempre concebir
en él, no obstante su terminación invariable, el género, número
y persona del sustantivo reproducido, que se llama su antecedente.
EL
RELATIVO QUE
Que
puede ser sujeto, término y complemento. En todos los ejemplos anteriores
es sujeto; es complemento acusativo en la casa que habitamos, y
término en las plantas de que está alfombrada la ribera.
La
proposición especificativa se llama subordinada,
y la proposición de que ésta depende subordinante.
La
proposición explicativa se llama incidente,
y la de que ésta depende principal.
Las proposiciones incidentes son en cierto modo independientes,
y así es que sin alterar en nada el sentido del anterior ejemplo
, se podría decir: Las señoras deseaban descansar y se retiraron.
Se
llama Oración toda proposición
o conjunto de proposiciones que forma sentido completo: de que está
alfombrada la ribera es proposición perfecta, pero no es oración.
Los
pronombres relativos pasan a interrogativos acentuándose. ¿Qué pasajeros
han llegad?: el qué es aquí adjetivo y forma con pasajeros el sujeto
de la proposición. ¿Qué ha sucedido?; el qué hace de sujeto y es
un sustantivo, porque envuelve el significado de cosa o cosas.
De
lo dicho se sigue que un complemento puede tener por término, no
sólo un sustantivo, un predicado, un adverbio, un complemento, sino
también una proposición interrogativa indirecta; pero es porque
las proposiciones interrogativas indirectas hacen en la oración
el oficio de sustantivos.
EL
RELATIVO QUIEN
En
lugar de las expresiones: el que, las que, los que, las que; empleamos
muchas veces el sustantivo quien, quienes, cuando el relativo se
refiere a persona o cosa personificada: “la culpa no fue tuya sino
de quien te aconsejaba”.
Quien
se hace interrogativo acentuándose. Equivale, entonces a qué persona,
y puede ser sujeto, predicado o término: ¿quién ha venido?, ¿Quién
era aquella señora?, ¿A quién se llama?, ¿A quién llaman?
EL
RELATIVO CUYO
Cuyo,
pronombre adjetivo, que es un tiempo posesivo y relativo, equivale
a de que o de quien, en el sentido de posesión o pertenencia; como
suyo equivale a de él, de ella, de ellos, de ellas, de ello: “El
árbol, cuyo fruto comimos...”.
Se
hace interrogativo acentuándose: ¿Cúyo es aquel hermoso edificio?
Esta
práctica es extremadamente limitada, ya porque cuyo debe referirse
a personas, ya porque sólo tiene cabida en predicados que modifiquen
el verbo ser.

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