LA CONJUGACION
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En las tres conjugaciones el acento de intensidad recae uniformemente sobre la misma sílaba, dentro de cada tiempo: sobre la última del tema de futuro: amará-s, temerá-s, partirá-s; sobre la penúltima del tema de condicional: amaría-s, temería-s, partiría-s.

Los perfectos fuertes pertenecen a la conjugación irregular. Forman dentro de ella un grupo caracterizado por el hecho de que no solo en los cambios de su raíz, propios de la conjugación irregular, sino también en la estructura de sus temas y características se apartan de las formas regulares, hecho casi excepcional dentro de la conjugación irregular.

Singular Plural

1.ª
2.ª
3.ª
1.ª
2.ª
3.ª
Perfectos
I conjugación
am-é
-á-
-á-
-á-
-á-
Débiles
II y III conjución
tem-í
-í-
-ió
-í-
-í-
-ié-
part-í
-í-
-ió
-í-
-í-
-ié-
andúv-e
-í-
-o
-í-
-í-
-ié-
-é-
Perfectos fuertes
I, II y
conjugación

(-é, 3.a persona plural, en los perfectos fuertes cuya raíz termi- na en -j: traj-e-ron, dij-é-ron, condujé-ron

Del sistema latino de formas infinitas o no personales solo han pasado a la lengua española el infinitivo, el gerundio y el participio; el primero solo en su forma activa y de presente; el gerundio como forma invariable, privado de sus morfemas de flexión nominal, y el participio, privado también de ellos, como todas las palabras nominales en español, pero con variación de género y número, como los nombres adjetivos, cuando funciona fuera de las formas compuestas de la flexión.

Los tres infinitivos amar, temer y partir mantienen la característica del tema de presente de indicativo en su forma débil. Los gerundios de la I, amando, y de la III, partiendo, conservan el vocalismo latino en la sílaba acentuada; el de la II, temiendo, ha adoptado el vocalismo de la III española. Como vemos, la II y la III conjugación se uniforman también en el participio y el gerundio.

El acento en el verbo. La acentuación esdrújula solo aparece dentro del verbo español en algunas formas débiles: am-ábamos, am-aríamos, etc., nunca en las formas fuertes, que son nueve en total (singular y 3.a persona de plural de los presentes de indicativo y subjuntivo, y 2.a persona de singular del imperativo): am-o ..., am-e ... y am-a. Esa razón explica el contraste acentual entre los sustantivos y adjetivos lástima, líquido, fórmula, íntimo, entre otros muchos, y las formas fuertes de los verbos correspondientes: lastima, liquido, formula, intimo. Debemos decir, por lo tanto, alineo ,alineas, alinee, delineo, etcétera, y no alíneo, alíneas, alínee, delíneo, como va siendo cada vez más frecuente oír y leer.

DESINENCIAS

En cada una de las desinencias están representados al mismo tiempo una persona y un número gramatical determinado, sin que sea posible deslindar en la forma de cada desinencia los componentes fonológicos que corresponden a la persona y los que corresponden al número. Debe hablarse, por consiguiente, con más propiedad de morfemas de persona-número. Examinamos a continuación las desinencias generales y las especiales del perfecto simple y de imperativo.

I. Desinencias generales II. Del perfecto III. Del simple imperativo

I.
1.a persona
-
-
Singular
2.a persona
-s
-ste
-
III.
3.a persona
-
-

I.
1.a persona
-mos
-mos
Plural
2.a persona
-is
-steis
-d
III.
3.a persona
-n
-ron

Como vemos en este cuadro, la 1.ª y la 3.ª persona de singular de los cuadros I y II, así como la única persona (2.ª) de singular del cuadro III, carecen de desinencia.

Expresamos lo mismo, pero empleando una forma positiva, si decimos que las desinencias de esas personas son de signo cero. En el presente, perfecto simple y futuro de indicativo, a pesar de la falta de desinencia, las formas de 1.ª y 3.ª persona de singular no son iguales, en virtud de la variación del tema respectivo: amo, ama; temo, teme; parto, parte; amé, amó; temí, temió; partí, partió; amaré, amará; temeré, temerá; partiré, partirá. En los tiempos restantes, los temas carecen de variación y se produce confusión o sincretismo de personas: amaba (1.ª y 3.ª de singular), temía, partía; ame, tema, parta; amaría, temería, partiría, etc. El sincretismo se resuelve en gran parte mediante la anteposición de los pronombres personales: yo amaba, él amaba, muchísimo más frecuente con estas formas que con todas las formas diferenciadas.

Solamente las desinencias -mos y -ron constituyen sílaba. Las restantes son parte de sílaba: -s, -is, -n, -d, o se componen de una sílaba entera y de una consonante que es coda de la sílaba anterior: -s-te, -s-teis. El empleo de -stes (tú amastes) por la forma regular -ste (tú amaste) se halla bastante extendido en el habla descuidada y vulgar, y especialmente arraigado en determinados territorios, pero constituye grave solecismo como forma literaria.

Es uso más o menos extendido en el habla vulgar de todos o casi todos los territorios de España y América el traslado de la desinencia de 3.ª persona de plural al pronombre enclítico: Márchesen, o su repetición: Márchensen, especialmente en estas construcciones reflejas, pero también, en algunas regiones, fuera de ellas: Demen (= Denme); Dígamen (= Díganme); ¡Ayúdenmen! (Florencio Sánchez, Cédulas); ¡Lárguenlon (= lárguenlo) no más! (R. Güiraldes, Don Segundo Sombra, VII).

TIEMPOS, MODOS Y FORMAS INFINITAS

La flexión de los verbos españoles comprende formas simples y formas compuestas. Con cada una de las formas simples —si prescindimos solo del imperativo— se corresponde con notable simetría, que no es simplemente formal, una forma compuesta, de la que entran a formar parte la forma simple correspondiente del auxiliar haber y el participio del verbo conjugado: amo: he amado; amaba; había amado; amé: hube amado, etc.

La flexión comprende tres modos verbales: indicativo, subjuntivo e imperativo. El indicativo comprende cinco tiempos simples: presente, pretérito imperfecto, pretérito perfecto simple, futuro y condicional. El subjuntivo, tres tiempos simples: presente, pretérito imperfecto, futuro. El imperativo, uno solo; presente.

Con cada uno de los tiempos simples, a excepción del imperativo, se corresponde uno compuesto, en el que entran los elementos de que hemos hablado en el apartado anterior.

 

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