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EXISTENCIA
DE LA LEY MORAL.
En las relaciones
que establecen entre sí los individuos, se pueden presentar
con alguna frecuencia diferencias de criterio. En un primer nivel,
la costumbre evita y resuelve tales diferencias. En segundo nivel,
el derecho y las leyes serán quienes las regulen y solucionen.
Pero existe un sector de las relaciones humanas, en el cual, por
su carácter, o bien personal, o bien perteneciente a una
escala de valores y creencias, ni el derecho ni la costumbre tienen
influencia.
En esta esfera
es entonces donde aparece la moral. En ella encontramos una serie
de valores y normas, cuyo cumplimiento o incumplimiento no tiene
consecuencias físicas, ni económicas, ni legales.
Es el individuo mismo, su propia apreciación y valoración
como ser humano, quien se ve afectado o beneficiado, del mal o buen
proceder moral.
El seguimiento
o no de la costumbre, la observación o no de la ley, no hace
a la persona más o menos digna, tan solo la hace más
o menos tradicional o más o menos legal. Un convicto criminal,
no es menos persona por haber violado la ley, sino por haber faltado
al precepto moral implícito en la ley (no matar, no robar),
o a la obediencia de la ley como valor moral.
Entonces,
se puede determinar un sector de comportamiento humano que supera
la simple descripción de los hechos o la explicación
por sus causas. Es un sector donde el comportamiento, independiente
de sus particulares objetivas o concretas, entra en las dimensiones
abstractas de lo bueno y lo malo.
ETICA
Y MORAL.
Se dice que
un comportamiento es moralmente aceptable cuando se ajusta satisfactoriamente
a lo prescrito por un conjunto de normas (código moral).
De esto se puede deducir el carácter fundamental de la moral:
la imposición. La norma moral obliga un comportamiento al
individuo, cuya desobediencia implica una desvalorización
moral, y su obediencia un enriquecimiento.
De otro lado,
la ética pretende dar explicación de las normas morales.
Su origen social e histórico, su validez y fundamentación
dentro de un sistema filosófico o religioso.
Entonces,
la ética será la teoría explicativa de la moral.
Como no existe una moral universalmente válida, será
la ética quien compare y explique los diferentes factores
sociales o religiosos que dieron lugar a distintos sistemas morales.
Se dice que
la moral es subjetiva, por cuanto su validez depende de la aceptación
que un sujeto haga de ella. Su validez será un problema de
creencia. En cambio, la ética buscará explicar los
diversos sistemas morales, a partir de hechos, condiciones y relaciones
sociales concretas, comprobables históricamente. Tales explicaciones
no dependen, en su verdad, de la apreciación arbitraria del
sujeto. Por ello se trata de una teoría objetiva.

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