DEFINICIÓN
Es
la expresión musical y coreográfica más importante y representativa
de nuestro folklore colombiano. No por su originalidad, que
siempre es inferior a la de una guabina Veleña, por ejemplo,
ni por su contenido sociológico, que no alcanza los relieves
del paseo vallenato, ni por su fuerza plástica inferior a
la cumbia, ni por su vigor mágico y ritual no comparable con
el currulao. Pero si por su enorme dispersión que cubre trece
departamentos de la región andina, a saber: Antioquia, Caldas,
Risaralda, Quindío, Tolima, Huila, Santanderes, Cundinamarca
y Boyacá (descontada la región de los llanos boyacenses),
a más de la parte o mitad oriental del Valle, Cauca y Nariño.
HISTORIA
Su origen es mestizo, pues conjuga las melodías de tradición
indígena a ritmos varios, entre ellos muy posiblemente los
vascos, según investigadores musicólogos como el maestro Jesús
Bermúdez Silva: "Ya hace algunos años -dice el maestro armonista-
viajando por el norte de España, se me brindó la oportunidad
de oír en la región de Vasconia algunas melodías ejecutadas
en gaita, acompañadas de tamboril. El ritmo del instrumento
era el de tresillos continuados, cada vez más persistente,
y glosaba la melodía, a la cual el gaitero se complacía en
darle progresivamente mayor intensidad. Fue entonces cuando
se me reveló una evidente semejanza entre lo oído en Vasconia
y el modo como el tiple acompaña la ejecución del bambuco,
torbellinos y otros aires populares en ciertas regiones de
Colombia y singularmente en el departamento de Boyacá. En
un denso estudio sobre el idioma chibcha y sus posibles orígenes,
el doctor Darío Rozo Martínez, editado en el registro municipal,
agosto de 1938 (mitología y escritura de los chibchas, Bogotá)
precisa además tener en cuenta las teorías sustentadas en
documentos y pruebas de mucho y muy serio valimiento por historiadores
dignos de crédito, según las cuales navegantes vascos arribaron
a tierras de América mucho antes de que Colón realizara su
primero y dramático viaje a las indias occidentales. En cuanto
al ritmo del tamboril, persistente y monótono, al pasar a
nuestro medio colombiano, se transformó en una sucesión armónica,
conservando el ritmo de tresillos, con variedad de acentuación
en algunos casos, que glosa la melodía y cambia con un fondo
armónico el aspecto rítmico del tamboril, lo que comunica
mayor originalidad y expresión al conjunto ejecutante. Generalmente
nuestros promeseros llevan en sus romerías sólo un doliente
requinto y un tiple, a los cuales se suma en ocasiones el
"chucho", instrumento que marca el ritmo con tresillos" (Radiodifusora
Nacional de Colombia, boletín de programas, año XXI, número
217, octubre de 1962, Bogotá).
Sobre
la denominación bambuco pueden considerarse tres teorías
La primera tomo pie en la declaración anotada en la María
de Jorge Isaac, que atribuía al bambuco un origen africano,
al suponerlo oriundo de la pequeña localidad de Bambuk, en
la Senegambia francesa, África occidental; tesis debatida
y desechada por Añez, Zamudio y otros musicólogos, ya que
en dicha localidad y vecindario, jamás pudo hallarse tradición
de canto, música o danza, ni remotamente relacionada con nuestro
bambuco, como en cambio si pudo observarse la fuente del Bunde
del litoral pacífico en el canto y danza llamado Wunde en
Sierra Leona, África Occidental Inglesa y su supervivencia
actual en esa región. De otro lado y como argumento sociológico,
es notable la indiferencia que el bambuco produce en las zonas
mulatas y negras colombianas. No sobra explicar que lo que
se llama bambuco en el litoral pacífico colombiano, no es
el aire andino que todos conocemos sino el mismísimo currulao,
típicamente africano. Según unos escritos realizados por Juan
Crisóstomo Osorio y Ricaurte1, El BAMBUCO fue importado al
Cauca por los esclavos africanos oriundo de Bambuk, y que
de su patria no trajeron más que sus cantos, tristes, melancólicos,
pero ¿cuñan expresivos! El bambuco se hizo caucano , tolimense
y luego se expandió por todo el país, como quedó dicho arriba.
La segunda teoría sostiene que en litoral pacífico existió
una tribu indígena llamada de los indios "Bambas" y podría
suponerse que los aires musicales de tales indígenas podría
llamarse bambuco, por ser de los Bambas. También se dijo en
alguna ocasión que el uso de las bambas en la ejecución del
canto pudo haber determinado el que esos cantos que utilizaban
bambas recibieran el nombre de bambucos. Bambas son las sucesiones
de coplas con pie forzado y sobre un mismo tema.
La tercera teoría explica que la denominación bambuco fue
dada por los españoles al aire nativo indígena y a su danza
por la característica de movimiento trémulo que asiste al
bambuco como canto, tonada y danza.
LOS
TEXTOS LITERARIOS
Las letras usadas en el bambuco-canción, como la de los aires
aculturados: pasillo y danza, no son coplas o "cantas" utilizadas
en torbellinos, guabinas y rajaleñas, sino más comúnmente
las formas retórica eruditas: poemas selectos, ya tomados
del repertorio universal y a veces de eminentes poetas como
Juan Ramón Jiménez, de Antonio Machado, de Salvador Díaz Mirón,
de Juan de Dios Peza, de José Eustasio Rivera.
EJECUCION
VOCAL
El bambuco como canción fue inicialmente canto de trovador
solo, que acompañado de tiple, era funcional en serenatas
y salvas. Luego se generalizó y se popularizó en el ámbito
de las dos voces llamadas "primo" y "segundo", tradicionales
y características en los bambucos de hoy. Han sido notables
algunos interpretes como trovadores solistas y así recordamos
a Luis Carlos García, Carlos Julio Ramírez y a Proto Ramírez.
Algunas canciones son: Brisas del Pamplonita. Cuatro preguntas.
El Boga. El republicano. Palo Negro. Bochica. San Pedro en
el Espinal.
La Cumbia es para nosotros el pleno ejemplo de lo que la sociedad
colombiana es en su esencia, el resultado de la fusión de
tres culturas. Aire típico dominante en todo el litoral Atlántico.
Su origen es indudablemente africano y con el tiempo se convirtió
en la expresión coreo musical más representativa de la cultura
afro colombiana. Dentro de las características de su baile,
el hombre ocupa el puesto del negro y la mujer de la india.
A los españoles se les atribuye el traje.
DEL NOMBRE
El nombre “Cumbia” es apócope de Cumbiamba. No juzgamos lógico
suponerle parentesco a esta palabra con el quechua Cumbamba,
pues carecen de toda relación; en cambio, podría pensarse
más bien en la similitud con la antillana “Cumbancha” y derivadas
una y otra, al parecer, de la voz Cumbe, que tuvo entre los
negros el significado de baile.
DEFINICIÓN
Se denomina Cumbia a la tonada musical y a su coreografía
respectiva para designar al aire típico y su correspondiente
danza- tipo de la zona del litoral Atlántico. Aire y danza
mulatos que se ejecutan en los departamentos de Bolívar, Atlántico,
Córdoba y Magdalena.
INSTRUMENTAL
Tanto en la Cumbia como sus derivaciones y tonadas afines
poseen un instrumental típico muy característico que puede
sintetizarse así: dos gaitas (gaita macho y gaita hembra).
Además funciona la famosa “caña de millo”, que permite dar
un sonido de gran agudeza, de altísima tonalidad, fabricado
con el carrizo del maíz “millo” y que ha hecho popularísimo
en la Costa a muchos Cañamilleros. Dos tambores, el mayor
o hembra, que es un cono truncado con un solo parche que se
estira por medio de cuñas de madera colocadas en la parte
inferior y que permiten dar la gama de los sonidos según la
altura y posición en que se coloque, con respecto al suelo
al apoyarse, semejante en su sonido característico al grave
y retumbante de los “cununos”, pero estos últimos tienen tapa
de madera. Este tambor hembra mide unos 50 centímetros de
alto y marca los registros de la música. El otro denominado
“LLAMADOR”, mide unos 25 centímetros de alto y sirve para
llevar el compás (monorrítmico). La percusión está auxiliada,
en el conjunto costeño, por la “guacharaca” o rascadera y
a veces las maracas. El BONGO es también un tambor pequeño,
semejante al cununo, que a veces acompaña a los conjuntos.
El currulao
es la tonada base y el aire folclórico más representativo
del litoral pacifico. Los instrumentos más importantes son
la marimba de chonta y los dos cununos, a los que se les asocia
la tambora o bombo y los guasa, el coro generalmente está
a cargo de las mujeres. Es baile de pareja suelta y sentido
amoroso de carácter ritual, con actitudes graciosas pero de
rostro serio. La mujer permanece serena ante las pretensiones
del hombre que con galanteo y zapateo trata de conquistarla.
DEFINICIÓN
Es un compás de tambores en que se combinan dos golpes de
una tonalidad con tres de otra pero cuya modalidad se produce
así: un golpe de la primera tonalidad, dos de la segunda,
uno de la primera y otro de la segunda.
DEL
NOMBRE
El nombre Currulao parece corresponder a la figura dominante
de su danza, que es la de un baile “acorralado” o “corralao”
, según la voz popular.
Ritmo
típico de la zona llanera de Colombia y que se encuentra también
en Venezuela, donde es considerado el aire nacional por excelencia.
Se cree que tiene su origen en el flamenco y que está emparentado
con el jarabe mexicano y con la cuenca chilena, aunque su
zapateo es muy diferente. El baile se caracteriza por ser
de pareja agarrada donde el hombre sujeta a la mujer con ambas
manos.
Es una
danza de origen indígena que se caracteriza por el ingenio
y lucimiento de los vestuarios y máscaras que para ella se
utilizan. El acompañamiento al ritmo de rajaleñas ,en algunos
casos, se canta con coplas alusivas al argumento.
Es la
forma ajoropada y fiestera del Bambuco. Se compone de ocho
figuras representativas : la invitación, los ochos, los coqueteos,
la arrodillada, la levantada del pie, la arrastrada del ala,
el secreto y la salida final. El Sanjuanero huilense es la
pieza musical y el baile más representativo del Huila. Identifica
a plenitud las Fiestas del San Pedro. Es la máxima expresión
cultural del Huila ante el mundo entero. Por la elegancia
del baile y la vistosidad del vestuario ha sido catalogado
uno de los bailes más hermosos de América.
Pertenece
al género de las trovas en cuanto a la copla y, a las danzas
en razón de las tonadas. En Colombia estas coplas de origen
español reciben diferentes nombres según los departamentos:
en Antioquia y Viejo Caldas es la trova; en los Llanos Orientales
es el contrapunteo y en el Huila y Tolima es el rajaleña.
Expresión musical del folclore huilense, ritmo muy alegre
que se interpreta con una instrumentación de bandola, tiple,
guitarra, requinto, tambora, chucho, puerca, cucharas, esterilla,
güiro, y otros. Su nombre tiene origen en la labor campesina
de “rajar leña”, aun cuando otros consideran que viene de
“rajar” de alguien, o sea criticar a alguien. El rajaleña
es realmente una copla. Una copla en cuartetas octasílabas
donde el primero y tercer versos son libres mientras el segundo
debe rimar con el cuarto. No han sido muchos los compositores
que han hecho rajaleñas. De los actuales quizás quien más
atención le ha prestado a este aire es el maestro huilense
Jorge Villamil. Históricamente, el más reconocido de todos
los compositores de rajaleñas fue indudablemente el opita
José Antonio Cuéllar, “Rumichaca”, el “Rey del Rajalaña”,
quien era sobresaliente trovador y gran ejecutante de la tambora.
“Rumichaca” falleció a la edad de 80 años en Santafé de Bogotá.
El rajaleña expresa de forma espontánea y amena, a través
de una copla, los acontecimientos sociales de singular importancia
y trascendencia dentro de la comunidad.
Según
los musicólogos, es esta la tonada, canto y danza de características
indígenas más pronunciadas entre todas las mestizas. Evidentemente,
parece que se destacan en el torbellino, simultáneamente,
valores melódicos y rítmicos de carácter muy primitivo. Hay
la sugestión de que los cantos de viaje de algunas tribus,
como los de la Yuco-motilón de la serranía de Perijá, contienen
células rítmicas que podrían haber dado origen al compás del
torbellino, que no es otra cosa sino la medida del "trotecito
de indio", que indígenas y mestizos de las montañas de Santander,
Boyacá y Cundinamarca usan para sus correrías y viajes, peregrinaciones
y romerías. Es sabido que estos no usan la marcha o paso normal
corrientes en el hombre de las ciudades y aldeas, sino que
establecen un trote rítmico que les permite andar sin fatigas
muchas leguas, por caminos de montaña y travesías cordilleranas.
en consecuencia, este ritmo de marcha van tarareando musiquillas
rudimentarias o coplas regionales o sonando tonadillas del
mismo compás, en capadores rústicos. En las ventas camineras,
durante el reposo del viaje, pulsan en requintos y tiples
el aire típico del torbellino para solazarse en sus recuerdos
o para acompañar la danza del mismo nombre que ejecutan en
las posadas viejos y jóvenes campesinos. El nombre de este
aire es denominación castellana, del latín turbo, que indica
en la etimología una tromba, un remolino. En Boyacá, en la
región de Villa de Leiva, es muy popular el torbellino "de
la botella", en que la danzarina lleva sobre su cabeza, una
botella de aguardiente, sin dejarla caer, para demostrar con
ello su habilidad de movimientos. El uso de este trasto recuerda
a otras danzas latinoamericanas. Cuando el maestro Santos
Cifuentes analizó el torbellino, dijo: " Su forma típica estriba
en la sucesión de acordes tónica, subdominante y dominante.
Su motivo tiene la particularidad de que acaba siempre en
la dominante o en la sensible y en esto consiste la facilidad
de su continua repetición. Cuando se acaban las palabras del
canto o cuando los ejecutantes resuelven concluir, suspenden
de improvisto siempre en la dominante o en la sensible, dejando
en el oído una sensación de algo sin resolver, de algo que
no se define, de una pregunta que no tuvo respuesta". La importancia
y popularidad del torbellino ha llegado hasta crear en la
mentalidad popular una personificación como tipo campesino,
y así ha dado su nombre a un simpático personaje de ficción
popular llamado "Torbellino". A él se refieren muchas coplas
divulgadas en el Tolima y el Huila. Las letras de esta dice
, por modo humorístico y jocoso, los percances que ocurren
a este sujeto campesino simple, que se identifica con el clásico
"opita" huilense, con el pintoresco pastuso o con el ocurrente
marinillo.
En 1854,
aparecen las primeras noticias sobre el merengue, en el periódico
¨ EL OASIS ¨, escrito por el poeta Eugenio Perdomo: ¨ Y cuando
dan principio al merengue, el uno toma la pareja contraria,
el otro corre de un lado para otro porque no sabe que hacer,
éste tira del brazo a una señorita para indicarle que a ella
toca merenguear, aquel empuja la otra para darse paso, en
fin, el más elegante trastorna una figura y hace recaer la
falta sobre su pareja, todo es una confusión, un laberinto
continuo hasta el fin de la pieza. En este párrafo, se empieza
a manifestar la élite urbana, intelectuales como Manuel de
Jesús Galván y Ulises Francisco Espillat, quienes recibirían
la irrupción del merengue como un baile indecente, danza maldita,
de figuras ridículas. Afirmaban como descripción de su coreografía,
al señalar que ¨ no pueden decir que es la manera más cómoda
de bailar, porque tiene que hacer mucha fuerza para llevar
la pareja tan cerrada, el brazo levantado más alto que la
cabeza, llevando la mano de la señorita a la espalda sobre
sus hombros. Al momento de hacer su aparición el merengue
, la tumba constituía el baile preferido, siendo considerado
de la danza nacional. Una de las versiones más generalizadas
acerca del origen del merengue, La cita Pedro Henríquez Ureña
en su ensayo sobre ¨ Música Popular de América ¨, es la que
atribuye su nacimiento en el fragor de las luchas de Independencia
frente a Haití, el hecho acaeció luego de la batalla de la
Talanquera, librada por las tropas dominicanas contra los
haitianos, en 1844. Se relata que el abanderado dominicano,
Tomás Torres, huyó del campo de combate, llevando consigo
la enseña tricolor. En la noche, al hacer el recuento de las
incidencias de la confrontación bélica y celebrar el triunfo
nacional ¨ los soldados cantaron con una melodía nueva, un
canto típico para burlar la conducta la conducta del abanderado
fugitivo, originando una composición satírica que decía: “
Tomá juyó con la bandera. Tomá juyó de la Talanquera; Si juera
yo, yo no juyera; Tomá juyó con la bandera” . Esta versión
fue ofrecida por primera vez , recogiendo una tradición oral,
por el periodista Santiago Rafael Vidal, en su artículo ¨
Música vernácula ¨, que acompaña el álbum musical de Julio
Alberto Hernández, en 1927. Desde sus orígenes hasta nuestros
días el merengue ha sido un registro fiel de los acontecimientos
históricos más sobresalientes de la vida nacional, de la rica
y variada dinámica cotidiana de la sociedad, de las costumbres,
de las alegrías, y vicisitudes del pueblo dominicano. El señor
Rodríguez Demorizi, afirma también, que la dominicanidad del
merengue es indudable. Nació en los primeros años de la República
de 1844 a 1855, como una modalidad de la danza. Resistió los
empeños de destierro de los jóvenes de EL OASIS. Pervivió
en una época de tan intenso nacionalismo como fue el período
de la Restauración y finalmente, al desaparecer el sonoro
cuatro sustituido por el acordeón, ocupó el primer rango en
nuestros bailes populares, de donde pasó triunfalmente a la
fiesta aristocrática. El merengue ha sido asociado con diferentes
bailes, de los cuales se ha afirmado que ha recibido influencias,
o que ha sido una derivación o desarrollo particular de los
mismos. Del mismo modo se ha planteado el movimiento inverso,
viéndose en el baile nacional dominicano la forma primitiva
de otras danzas.
Muchas
personas lo describirían simplemente como un tipo de música
típico de la costa norte de Colombia, más exactamente de Valledupar,
capital del departamento del Cesar. Y en cierta medida es
verdad ya que el Vallenato es la combinación de tres instrumentos
básicos como lo son el acordeón, la caja y la guacharaca dando
como resultado final un género único que no saldría sino mucho
tiempo después de la región en donde nació para expandirse
por todo el territorio nacional y luego, por muchos países
de habla hispana. La palabra "vallenato" sale de la descomposición
de la frase "nato del Valle", respuesta que daban los de esa
región cuando se les preguntaba de donde eran. La música vallenata
tiene cuatro ritmos básicos que son: el son, el paseo, el
merengue y la puya. Estos se diferencian entre sí por la rapidez
y por la forma en que son ejecutados los instrumentos.
El
SON
En el son, el ritmo más lento de todos y a su vez el más peculiar,
la coordinación de los tres instrumentos es supremamente importante
para poder mantener el ritmo y la melodía. Este se puede diferenciar
de los otros al escuchar el acordeón, puesto que la ejecución
casi que individual de la lira siempre debe ir acompañada
por la de los bajos. La ejecución del acordeón es tan compleja
que casi se puede decir que el acordeonero lleva dos ejecuciones
en una sola melodía: la de las liras y la de los bajos.
EL
PASEO
Es el ritmo más tocado y más comercializado en la música vallenata.
Es un poco más rápido que el son y se divide en dos: paseo
lento y paseo rápido. El paseo lento es por lo general romántico
aunque hay ocasiones en que se le compone a un amigo, a un
pueblo y en general a las costumbres provincianas. El paseo
rápido, como su propio nombre lo indica, es un poco más rápido
y son rara las veces en que éste es romántico. Generalmente
éste es el que se usa para que el acordeón se luzca y tome
un papel protagónico en la canción. Muchas personas lo cofunden
con el merengue ya que puede llegar a ser casi tan rápido
como lo es éste. El común denominador entre los dos paseos
es el ritmo que llevan los instrumentos, aunque éste varía
en su rapidez dependiendo de la clase de paseo. Escuchando
atentamente la guacharaca se puede diferenciar fácilmente
de los demás ritmos.
EL
MERENGUE
Por lo general es mucho más alegre que los dos anteriores
y también más rápido. Muchos dicen que su origen está en Centro
América o en Las Antillas debido a su similitud con en el
merengue dominicano. Precisamente ésta característica puede
ser de gran ayuda a la hora de diferenciarlos con los otros
ritmos. El merengue se baila de una forma parecida al dominicano
y junto con el paseo es el que más se comercializa en las
producciones discográficas. Aunque no es el ritmo romántico
por exelencia, muchos de los merengues hablan de la mujer
y de anécdotas alrededor del amor.
LA
PUYA
Este es el más rápido de todos y a su vez el más complejo,
sin embargo es que más fácil se puede captar. El acordeón
la caja y la guacharaca se tienen que ejecutar con bastante
abilidad debido a la misma rapidez del ritmo. De éste ritmo
se puede decir que siempre fue utilizado para la jocosidad
del pueblo. Sus letras se refieren por lo general al mismo
folklore y son muy contadas las ocasiones en que éstas son
tristes ya que dicha rapidez no se presta para ello. Aunque
mucha gente suele confundir el Vallenato con otros ritmos
en los que, a veces, también se ejecuta el acordeón, hay que
tener en cuenta que "no todo lo que se interpreta con acordeón
se llama Vallenato". Pero en sí, el vallenato es más que música:
son vivencias y expresiones sentimentales capaces de estremecer
a cualquiera que conozca y entienda la importancia de este
tesoro cultural. El "romancero" vallenato es un hombre para
el que la mujer , su región y sus costumbres lo son todo en
la vida. La mujer de la que el romancero está enamorado es
el centro de casi todas sus canciones y muchas de las veces
éstas son compuestas para ser interpretadas en una medianoche
en la ventana de la mujer amada. La serenata vallenata ha
sido una costumbre que ha perdurado durante muchos años y
aunque ya no es tan usual como en otras épocas, todavía hoy,
en las puertas del siglo XXI se sigue conservando en la gran
mayoría de las poblaciones de la Provincia. Roberto Calderón,
legendario compositor vallenato, así lo atestigua en "Luna
Sanjuanera":
Del sanjuanero es costumbre demostrar
En serenata cuando está enamorado.
Si ella es gustosa se tiene que asomar
Y al día siguiente le mandan un recado.
Así como la mujer es el centro de la gran mayoría de las canciones
vallenatas, el amor a su región es otros de los factores que
despiertan al compositor que hay dentro de muchos cesarences
y guajiros . El río Cesar , La sierra nevada de Santa Marta
y el desierto de la Guajira son uno de los tantos escenarios
en donde el provinciano se inspira y los hace protagonista
de sus canciones. Es por esto que son múltiples las composiciones
en las que el autor le rinde homenaje a su pueblo natal o
a sus bellezas naturales; "Río Badillo" de Octavio Daza, es
un claro ejemplo de ello.