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La
regeneración y la Constitución de 1886
Como consecuencia de la aplicación de los
principios del radicalismo, consagrados en la Constitución de
Rionegro, se fortalecieron los grupos regionales de terratenientes
y comerciantes a quienes el Estado solicitaba préstamos a fin
de solucionar su caótica situación económica. A la crisis económica
se sumó el descrédito del Gobierno Central y la caída de las ventas
del tabaco a partir de 1876.
Para las elecciones de 1876, el liberalismo estaba ya dividido
en dos grandes grupos: los radicales que deseaban que se mantuviera
la Constitución y los moderados que, junto con los conservadores,
defendían un cambio hacia el centralismo. Pese a la división,
Aquileo Parra fue elegido para la presidencia. Parra, el último
presidente radical, tuvo que enfrentar la sublevación de los conservadores
de Tolima y de Antioquia.
En 1878, los liberales moderados y los conservadores apoyaron
la candidatura de Julián Trujillo quien, una vez elegido, abolió
las leyes anticlericales e inició negociaciones para poner fin
a la separación entre la Iglesia y el Estado. El Congreso, conformado
en su mayoría por liberales radicales se opuso a estas medidas.
El gobierno de Trujillo abrió el camino a la Regeneración, un
movimiento político cuyo objetivo era la restauración política
y económica del país, el restablecimiento de la paz y el fortalecimiento
de las instituciones y del poder del Estado. A la cabeza de este
movimiento estaba Rafael Núñez, quien contaba con el apoyo de
los liberales moderados y de los conservadores.
Núñez fue elegido presidente en 1880. Durante su primer gobierno,
que se extendió hasta 1882, dictó leyes que agradaron a los conservadores,
tales como el restablecimiento de los estudios de religión abolidos
durante el período radical, y la autorización a los obispos desterrados
para regresar al país. Para el siguiente período fue elegido Javier
Zaldúa quien falleció y fue sucedido por José Eusebio Otálora.
Durante su gobierno retornaron al país los jesuitas, que habían
sido expulsados por Mosquera al iniciarse el período radical.
Con estos últimos gobiernos la caída del radicaliamo era ya evidente.
En 1884, Núñez fue reelegido e inició su proyecto de derogar la
Constitución de Rionegro y redactar una nueva Constitución de
carácter centralista. Los radicales y caudillos regionales se
opusieron a este proyecto y declararon la guerra a Núñez en 1885.
El conflicto se inició en Santander y se extendió a otros estados.
Apoyado por los conservadores y los liberales moderados que se
unieron en el Partido Nacional, Núñez pudo vencer a los sublevados
y declarar la nulidad de la Constitución de Rionegro.
LA
REGENERACION Y LA CONSTITUCION DE 1886
La constitución de 1886 expresó el pensamiento de Núñez y de los
regeneradores. Según ellos, la Constitución debía reflejar un
equilibrio entre el poder del Estado y las libertades individuales.
En otras palabras, debía imponer la libertad y el orden como principios
para gobernar. Esto solo sería posible dentro de un estado centralizado
con un poder ejecutivo fuerte.
La Constitución de 1886 fue redactada por un Consejo Nacional
que contó con dos delegados (un liberal moderado y un conservador)
por cada uno de los estados. Los radicales fueron excluidos de
este Consejo. Los puntos más importantes de esta Constitución,
fueron los siguientes:
Dió a nuestro país el nombre de República de Colombia.
Estableció la descentralización administrativa y la centralización
política. Solamente existirían un congreso y un poder ejecutivo
centrales, una legislación para toda la nación y un ejército único.
Los antiguos estados, que de ahí en adelante se llamarían departamentos,
gozarían de autonomía para asuntos administrativos tales como
obras públicas, educación y servicios públicos entre otros, pero
el nombramiento de los gobernadores era responsabilidad del presidente
de la República.
El período presidencial se extendió a 6 años. El presidente quedaría
investido de poderes especiales en caso de guerra exterior o interior.
Proclamó la religión católica como elemento esencial dentro del
orden social y la responsabilidad del Estado de proteger la Iglesia.
Además, la educación pública quedó a cargo de la Iglesia. Con
estas leyes finalizó la separación Iglesia-Estado que había sido
decretada en la Constitución de 1863.
Respetaba las libertades individuales pero establecía ciertos
límites a las mismas. Restableció la pena de muerte para delitos
graves y reservó para el gobierno el derecho exclusivo de fabricar
y comerciar con armas.
El parlamento quedó conformado por dos cámaras y los senadores
y representantes eran elegidos por 4 años.
Otorgó el derecho de votar por consejales y diputados a los varones
mayores de 21 años que ejercieran profesión, arte u oficio. Solo
los varones con renta superior a los $500 anuales y propietarios
de bienes inmuebles podían votar por los representantes y designar
a los electores encargados de elegir presidente y vicepresidente.
Los senadores eran elegidos por las asambleas departamentales.
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