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Concepto
de Prehistoria
Fuentes para la reconstrucción de la Prehistoria
Diferentes métodos para conocer la antigüedad de restos arqueológicos
y paleontológicos
El estudio de la Prehistoria se refiere
a épocas muy remotas y comprende aspectos tan importantes como
la aparición y evolución del hombre, el lenguaje, la religión,
el arte, la domesticación
de los primeros animales y plantas, etc.
Concepto
de Prehistoria
Tradicionalmente se llama Prehistoria al largo período que antecedió
a la aparición de la historia escrita. Según este contexto, la
Prehistoria comprende el 99% de la historia de la humanidad puesto
que hace 4 millones de años aparecieron en el África los primeros
seres parecidos a los humanos y la escritura solo surgió alrededor
del año 4000 a. De C., es decir, hace seis mil años aproximadamente.
Sin embargo, si consideramos que el término Historia se refiere
al pasado de la humanidad, ningún período en el cual hayan vivido
y actuado sociedades humanas (aunque éstas hayan sido muy primitivas),
puede considerarse como Prehistoria. El término Prehistoria es,
entonces, inadecuado para denominar un período histórico, pero
su uso está tan difundido que no podemos prescindir de él.
Prehistoria es, de esta manera, el período de la Historia de los
hombres durante el cual no existió la escritura. Se refiere a
tiempos muy remotos, desde la aparición y evolución del hombre,
sus primeras manifestaciones culturales, etc., y se extiende hasta
el surgimiento de la historia escrita alrededor del año 4000 a.
De C.
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Fuentes para la reconstrucción de la Prehistoria
Debido a que no existen testimonios escritos sobre este período,
la Prehistoria se ha reconstruido utilizando diversos medios,
tales como el estudio de objetos primitivos, de restos humanos,
y otros elementos como se verá a continuación. Este estudio está
a cargo de ciencias como la arqueología, la paleontología, la
geología, la antropología física, la etnografía, la etnología
comparada, etc.
La arqueología es la ciencia que más datos suministra ya que se
encarga de reconstruir el pasado de la humanidad utilizando para
ello los objetos dejados por los primitivos pobladores de la tierra,
como instrumentos de trabajo, restos de vivienda, obras de arte,
objetos rituales y diferentes utensilios. Para hallar estos objetos
los arqueólogos tienen que hacer excavaciones en las zonas donde
se crea que pueden estar enterrados y este trabajo debe llevarse
a cabo con mucha técnica con el fin de proteger las capas de terreno
y las piezas que en ellas se encuentren.
La paleontología es la ciencia que estudia los seres vivientes
del pasado (humanos, animales y plantas) que se encuentran ya
fosilizados. Quienes se dedican a esta ciencia reciben el nombre
de paleontólogos y pueden especializarse en plantas (paleobotánicos),
en animales (paleozoólogos) o en restos humanos (paleoantropólogos).
La geología estudia las capas de la corteza terrestre y da a conocer
las condiciones físicas y la edad de los yacimientos donde se
encuentran restos muy antiguos. Por la geología sabemos que a
través del tiempo las rocas se formaron y se colocaron en bandas
paralelas horizontales llamadas estratos, de los cuales los más
antiguos conforman las capas inferiores y los más recientes las
capas superiores. Los geólogos nos proporcionan datos sobre la
antigüedad de los estratos así como sobre la construcción del
terreno. Gracias a ellos podemos saber si los terrenos fueron
cultivados.
Además de estas ciencias, existen otras que nos permiten conocer
algunos detalles sobre la sociedad primitiva:
La antropología física estudia las características biológicas
de los grupos humanos tales como el color de la piel, talla, forma
del cráneo, color del cabello, ojos, grupos sanguíneos, etc. También
se refiere a aspectos como la herencia y la evolución.
La etnología estudia los pueblos y culturas primitivas, su distribución
geográfica. Una rama de esta ciencia, la etnología comparada,
se encarga de estudiar los grupos primitivos sobrevivientes y
compararlos con pueblos prehistóricos.
La lingüística se refiere a todos los aspectos de las lenguas
y ofrece valiosos aportes para conocer el origen y parentesco
de los grupos humanos.
La ecología o ciencia que estudia las condiciones de existencia
de los seres vivientes y su interacción con el medio.
La química y la física ayudan con sus métodos a analizar las rocas
y los fósiles.
Por su parte, ciencias
como la economía, la sicología y la sociología aportan al conocimiento
de este período la interpretación de la sociedad primitiva, del
comportamiento humano, y de las relaciones sociales.
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Diferentes métodos para conocer la antigüedad de restos arqueológicos
y paleontológicos
Existen diversos métodos que sirven para calcular la antigüedad
de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos. Estos métodos
se han perfeccionado hasta lograr una gran precisión. Los más
importantes son:
Método estratigráfico: consiste en observaciones muy
precisas de las sucesivas capas terrestres que existen en un yacimiento.
Esta observación está a cargo del arqueólogo, ayudado por el geólogo.
El estudio detallado de las capas terrestres permite reconstruir
en parte los suelos de habitación, es decir, las superficies que
fueron ocupadas por primitivos humanos y extraer de allí las piezas
de uso cotidiano para clasificarlas y compararlas con las de otros
yacimientos. Según el estrato en donde son hallados estos objetos
es posible calcular su antigüedad.
El método estratigráfico permite estudiar las condiciones ambientales
y la fauna predominante en cada época. Según la posición de los
restos orgánicos con cada uno de los estratos, el paleontólogo
clasifica las especies animales y vegetales y de esta manera deduce
el tipo de dieta predominante en una época. Observando y clasificando
el polen encontrado en el suelo, los paleobotánicos nos indican
qué clase de vegetación rodeaba la sociedad primitiva. Los antropólogos
físicos, después de examinar los restos humanos, tratan de averiguar
sus características corporales, de sexo, edad y las enfermedades
que sufrieron.
Métodos radiactivos: se basan en el análisis de
sustancias radiactivas acumuladas en los restos de materia orgánica,
encontrados en un yacimiento. El más utilizado de estos métodos
es el del carbono 14, un sistema iniciado por Willard F. Libby
en 1950. Esta técnica se basa en el hecho de que todos los seres
vivos (humanos, animales y plantas) acumulan pequeñas porciones
de carbono 14 que se desintegran progresivamente desde el momento
en que el organismo muere. Calculando la cantidad de carbono 14
que se ha desintegrado, es posible conocer con cierta precisión
la edad de cualquier material orgánico cuya antigüedad no sea
mayor a los 60.000 años. Otros métodos radiactivos más sofisticados
son el del potasio-argón, utilizado para calcular la antigüedad
de fósiles muy antiguos que sobrepasan los 60.000 años, y el arqueomagnetismo,
utilizado para conocer la antigüedad de las cerámicas.
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