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O D A S L A S R E L G I O N E S
D E L M U N D O . . . . |
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J U D A I S M O """""""""""""""""""""""""""""""""""""""
Cultura
religiosa de los judíos (conocidos también como el pueblo de
Israel). Es una de las religiones más antiguas de la historia.
Es un sistema de santificación en el que todo está sometido
a la voluntad expresa de Dios, de acuerdo con modelos divinos
revelados sobre el orden cósmico y la legalidad. Judaísmo, cristianismo
e islam, las tres grandes religiones monoteístas, tienen mucho
en común. El cristianismo surgió en Palestina dentro de la comunidad
judía durante el siglo I d.C.; en un principio, el islam extrajo
parte de su ideología del judaísmo. Teniendo en cuenta que desde
el siglo VII la mayor parte de los judíos han vivido en un ambiente
cultural muy cercano al cristianismo y al islam, estas dos religiones
ejercieron una fuerte influencia en la historia del judaísmo.
El judaísmo tuvo su origen en Oriente Próximo. Pero, casi desde
sus inicios, las comunidades judías, en muchas ocasiones como
resultado de migraciones voluntarias y de exilios o expulsiones
forzadas, han vivido en casi todos los rincones del mundo. A
mediados de 1993 la población total de judíos en el mundo ascendía
a 18 millones, de los cuales 6,8 millones vivían en Estados
Unidos, más de 3,6 en Israel y más de 1,9 en la Unión Soviética;
estos son los tres emplazamientos judíos más importantes del
mundo. Aproximadamente 1,5 millones de judíos vivían repartidos
por Europa, la mayoría de ellos en Francia y Gran Bretaña. Más
o menos 300.000 vivían repartidos por el resto de Norteamérica
y 600.000 por el resto de Asia. Cerca de 1,1 millones de judíos
vivían en América Central y del Sur, y 350.000 en África.
DOCTRINAS BÁSICAS Y FUENTES Considerando su rica y compleja
tradición religiosa, el judaísmo nunca ha sido una organización
monolítica, aunque sus distintas formas históricas han compartido
ciertos rasgos distintivos. La principal característica común
es la del monoteísmo radical, es decir, la creencia de que un
solo Dios trascendente creó el Universo y que, afortunadamente,
continúa gobernándolo. Profundizando en este monoteísmo, se
da la convicción teológica de que el mundo es inteligible porque
existe una inteligencia divina y fruto de una causalidad intencional
que lo sostiene. Nada es en la humanidad fruto de la casualidad;
en sentido último, todo tiene un significado. Alianza El segundo
gran concepto del judaísmo es el de la alianza (berit) o pacto
entre Dios y los judíos. De acuerdo con la tradición, el Dios
de la creación estableció una relación muy especial con el pueblo
judío en el Sinaí. Ellos reconocerían en Dios a su único y último
rey y legislador, comprometiéndose a obedecer sus leyes. Como
recompensa, Dios reconocería a Israel como su pueblo, y estaría
especialmente atento a su bienestar. Los autores bíblicos, y
más tarde la tradición judía, consideraron esta alianza en un
contexto universal. Pero, después de sucesivos fracasos para
lograr establecer una alianza con la rebelde humanidad, Dios
se centró en un segmento particular de ésta. Israel está llamado
a ser 'el reino de los sacerdotes', y el orden social ideal,
que se establecería de acuerdo con las leyes divinas, sería
un modelo para la humanidad. Así pues, Israel se encuentra entre
Dios y la humanidad, como mediador entre ambos.
ADORACIÓN
Y PRÁCTICAS Para los judíos, toda la vida es un continuo acto
de adoración divina. "Tener a Dios siempre delante de mí" (Sal.
16,8). Este verso que está inscrito en el frontis de muchas
sinagogas, muestra muy bien la piedad judía. Rezos y servicios
religiosos Por tradición, los judíos rezan tres veces al día:
por la mañana (shaharit), por la tarde (minjá) y al anochecer
(maariv). Se cree que estos tres momentos de oración corresponden
a los tiempos en que los sacrificios se ofrecían en el templo
de Jerusalén. Tanto así, como de otras maneras, el judaísmo
rabínico aún conserva la estructura del ya abandonado culto
en el templo. Las congregaciones mínimas (minyán) para rezar
están formadas por grupos de diez hombres. El único elemento
que se requiere para todos los servicios religiosos judíos es
el de una serie de bendiciones llamadas Tefillá (rezo); también
recibe el nombre de Amidá, o rezo de pie, porque se recita en
esa posición, y el Shemoné Esré, que recibe este nombre porque
originalmente estaba compuesto por dieciocho bendiciones. La
segunda oración en importancia es el Shemá que se reza por la
mañana y al atardecer. Todos los servicios religiosos concluyen
con dos rezos mesiánicos: el primero se llama Alenu; el segundo
es una doxología aramea llamada Kadish. Como señal de devoción
a Dios, durante los rezos matinales de los días ordinarios de
la semana, los judíos adultos observantes llevan un chal de
oración con flecos llamado talit (los flecos se llaman tsitsit)
y unas filacterias (cajas de oración llamadas tefilín). Ambas
costumbres provienen de ciertos pasajes de las escrituras que
se recitan y que corresponden a la Shemá. Como tercera costumbre,
ponen una mezuzá (caja de rezo) en la entrada de la casa, como
una manera de recordar que Dios está en todas partes. Como señal
de respeto hacia Dios, se cubren la cabeza para rezar, ya sea
con un sombrero o con un casquete (kipá; en yidish, yarmulke).
Torá Para el judaísmo rabínico, el estudio de la Torá, que es
la voluntad revelada de Dios, también es considerado como un
acto de adoración. Todos los días durante los servicios religiosos
de las mañanas, se recitan pasajes de las Escrituras, la Mishná
y el Talmud. Los lunes y los jueves por la mañana, se saca de
un arca, que está en la parte frontal de la sinagoga, un rollo
que contiene la Torá, escrito a mano. Luego se procede a su
lectura cantada frente a la congregación de los fieles. La lectura
litúrgica de la Torá más importante es la que se realiza durante
el shabat y en las mañanas de otras festividades. A lo largo
del año, durante los sábados, se terminará leyendo toda la Torá.
El ciclo anual comienza nuevamente cada otoño, con una celebración
llamada Simjat Torá ('regocijaos con la ley'), que concluye
al final de la fiesta del Sukot. Bendiciones Además de las oraciones
a lo largo del día, los judíos recitan numerosas bendiciones,
siempre antes de algunos actos importantes y antes de disfrutar
de las bondades de la naturaleza. Para los judíos, la tierra
pertenece a Dios. Los seres humanos simplemente son agricultores
o jardineros arrendatarios de esta tierra. Leyes sobre la alimentación
Las leyes relacionadas con la alimentación de los judíos están
también vinculadas al culto del Templo. Hacen una analogía entre
la mesa de la casa de cada persona y la mesa del Señor. Los
judíos no comen la carne de ciertos animales considerados impuros
(Dt. 14,3-21). Dentro de esta categoría están los cerdos y los
peces que no tienen aletas o escamas. Los animales comestibles,
aquellos con pezuñas hendidas y rumiantes, deben ser sacrificados
de forma apropiada (kasher), y se les debe sacar toda la sangre
antes de ser ingeridos. No se puede tomar simultáneamente carne
y leche. El shabat El calendario litúrgico judío sigue manteniendo
la misma división del tiempo que se hace en la Torá, y que se
observaba en el culto del templo. Cada siete días se celebra
el shabat, día en el que no se realiza ningún trabajo. Éste
es un acto simbólico de abstención, por el que los judíos devuelven
el mundo a su dueño, es decir, a Dios, reconociendo que todo
lo que el hombre consigue con su trabajo es sólo producto de
la bondad divina. Durante el shabat, lo único que se hace es
rezar, estudiar, descansar y estar en compañía de la familia.
Durante ese día y durante las fiestas, se recita en las sinagogas
un servicio religioso adicional, el musaf, que se corresponde
con el sacrificio que se ofrecía en el Templo en dichas ocasiones.
Las fiestas Dentro del año judío existen cinco grandes fiestas
y dos de menor importancia. La fiesta de la primavera o Pésaj
(Pascua), marcaba el inicio de la cosecha de la cebada, y cincuenta
días más tarde, el Shavuot ('semanas' o Pentecostés) marcaba
su término. Durante el Sukot ('tabernáculo') se celebra la cosecha
de otoño, fiesta que va precedida por un periodo de diez días
de purificación de toda la comunidad. El origen de las dos fiestas
menores, Januká y Purim, es más tardío que el de las cinco fiestas
del Pentateuco antes mencionadas. La Januká ('consagración')
conmemora el triunfo de los Macabeos sobre el rey sirio Antíoco
IV Epífanes en el 165 a.C. y la consiguiente construcción del
segundo templo. La fiesta de Purim ('porciones', 'suertes')
recuerda la historia de la salvación de los judíos persas por
Ester y por Mardoqueo.
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