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AMAMANTAR
ES UN ARTE
Lograr
que tu recién nacido succione de tu seno adecuadamente es éxito
de la lactancia y el primer reto que una mamá primeriza debe superar.
Como primera medida, debes conservar la calma, lo cual no es fácil
cuando te enfrentas al llanto desesperado de tu bebé y no cuentas
con alguien que te ayude. Ten
en cuenta que la tensión inhibe la bajada de la leche, lo que significa
que, aunque la produzcas, no estará disponible para tu bebé
hasta que te hallas tranquilizado lo suficiente.
Para lograr un buen comienzo y un buen agarre por parte de tu hijo, sigue
estas técnicas básicas de lactancia.
- Asegúrate
que la boca de tu bebé esté completamente abierta. Extráete
una o dos gotas de leche y déjalas en el pezón, ahora
úsalo para hecerle cosquillas en su labio inferior. Si esto no
lo estimula a abrir la boca, usa tu dedo índice para presionar
su barbilla hacia abajo mientras lo diriges hacia la areola. Al principio,
una enfermera o tu esposo te pueden ayudar en esta tarea.
- Cuando
la boca de tu bebé esté lo más abierta posible,
apunta tu pezón hacia arriba, hacia la mitad de su paladar. Ahora
acerca al bebé hacia tu cuerpo. ( Asegúrate de mover tu
brazo no tu cuerpo. Si te inclinas hacia delante para amamantar, esta
posición te ocasionará dolor de espalda ). Si lo acercas
hacia ti muy lentamente, su boca se cerrará sobre el pezón
en lugar de hacerlo sobre la aerola, lo que representaría un
problema por dos razones: el pezón es muy sensible y quedarás
dolorida rápidamente, y las glándulas que producen la
leche, las que tu bebé debe comprimir con sus encías para
obtener suficiente leche, están localizadas debajo de areola.
- Si
la nariz del bebé queda tapada por el seno mientras lo estás
amamantando, no presiones hacia abajo tu seno para liberarla, ya que
así pdrías interrupir la adherencia de la boca de tu bebé
a tu pecho. Para liberarla, empuja suavemente la parte inferior de su
cuerpo hacia ti o levanta ligeramente tu pecho, lo que cambiará
el ángulo sólo lo suficiente para descubrir su nariz.
Si no logras que tu bebé se adhiera adecuadamente a tu seno la
primera vez, interrumpe suavemente la succión con tu dedo y trata
de nuevo.
| Señales
de éxito |
Con el tiempo aprenderás a reconocer cuándo tu bebé
está bien agarrado. Mientras tanto, reconoce las señales
de una buena succión.
- Puedes
ver la parte inferior rosada de los labios de tu bebé,
no sólo la piel exterior. Esta es una indicación
de que sus labios están correctamnete vueltos hacia afuera.
- No
quedan espacios en las comisuras de su boca por donde se pueda
derramar la leche.
- Tu
pézón no queda visible y la mayor parte de la areola
queda dentro de la boca de tu bebé.
- No
se forman hoyuelos en sus mejillas durante la succión,
lo que indicaría que el bebé no se está adhiriendo
correctamente al seno.
- Sus
orejas se "mueven". Durante la succión activa
se mueven los músculos que están frente a las orejas
del bebé. Esta es una señal de una succión
fuerte y eficiente en la que se usa completamente la mandíbula
inferior.
- Puedes
escuchar el ruido que hace al tragar. Durante los primeros días
después del nacimiento, un bebé puede succionar
de 5 a 10 veces consecutivas antes de que lo oigas tragar. Cuando
ya te haya bajado la leche oirás que traga después
de succionar una o dos veces, especialmente después de
que se activa el reflejo de eyección (descenso de la leche).
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Dolorosos
problemas comunes
Se
cuelga el pezón
Si la cabeza de tu bebé no queda de frente al seno
o su cuerpo queda suspendido lejos de ti mientras lacta, te jalará
el pezón. Esto puede causarte dolor, lastimarte los pezones y que
el bebé no reciba suficiente leche. Para evitarlo, asegúrate
de que la cabeza del bebé quede alineada con su cuerpo y que su
boca quede al nivel de tu pecho. Puedes ayudarte usando una almohada en
tu regazo para elevarlo.
Aprieta
el pezón con los labios
Algunas
veces, el bebé puede tensar sus labios hacia dentro o tensar la
mandíbula, lo que puede causarte dolor e impedir un adecuado suministro
de leche.
Para corregirlo, presiónale la mandíbula hacia abajo con
tu dedo, de manera que su labio inferior se suelte y saque su lengua.
(Sus labios deberían rodear la areola. Si empujas hacia abajo su
labio inferior, deberías ver su lengua debajo del seno, posicionada
sobre la encía inferior). Como es complicado inclinarse para mirar
la posición del labio inferior de tu bebé, puedes pedirle
a alguien que te ayude a hacer esto.
Aprieta
el pezón con las encías
Te
será posible identificar esto ya que te sentirás incómoda
mientras amamantas y porque quedará una marca en la base de tu
pezón después de cada toma. Esto sucede cuando el bebé
desliza sus encías desde la areola hacia el pezón, vuelve
sus labios hacia dentro durante la succión o deja la lengua adentro
en lugar de ponerla sobre la encía.
Para evitarlo, espera aque tu bebé abra completamente la boca y
saque su lengua antes de colocarle tu pecho.
Problemas
para fijarse al pecho
Algunos
bebés no se pueden agarrar bien porque su boca es demasiado
pequeña o porque su mamá tiene un seno muy grande o el pezón
plano. Un bebé en esta situación llorará de frustración
o moverá su cabeza hacia atrás y hacia adelante, tratando
desesperadamente de agarrarse. Para corregir este problema, sostén
tu pecho entre el pulgar y el índice, justamente encima de la areola,
y empuja el seno hacia atrás. Esto adelgaza y alarga la areola
y ayuda a que tu bebé logre tomar el pezón.
| Preguntas
frecuentes |
Amamantar
a mi bebé de dos semanas de nacido ha sido una agonía,
me duele mucho y ahora siento temor. ¿Es normal?
Lactar
puede ser doloroso,
aun si estás haciendo las cosas bien. Pero por fortuna,
el dolor pasa depués de las primeras semanas. El tejido
de tus pezones y tus senos tienen que acostumbrarse a la succión,
y esto puede tomar varias semanas. Pero hay una gran diferencia
entre incomodidad y agonía. Si sientes demasiado dolor
debes consultar a tu médico. No es raro que estos problemas
se desarrollen depués de salir del hospital, en donde todo
es más fácil. Como la leche se demora unos días
en bajar, tus senos se congestionan cuando llegas a casa. Unos
senos más llenos hacen que a tu bebé se le dificulte
agarrarse correctamente a tu seno. Además, para este momento
tu bebé está más despierto y más hambriento
que cuando estaba en el hospital, lo que quiere decir que está
succionando con más fuerza, lo que, por consiguiente, provoca
más dolor.
Mi
hija de ocho días de nacida algunas veces se queda dormida
durante su sesión de lactancia a las 2:00 a.m. Yo nunca me
he sentido tan exhausta en mi vida, así que lo último
que deseo hacer es despertarla.¿Debería hacerlo?
Para una madre
primeriza que nunca logra descansar, despertar al bebé
mientras duerme apaciblemente le puede parecer un sacrilegio y,
de hecho, puede ser innecesario. Mientras tu bebé coma
un mínimo de ocho veces en 24 horas y siga aumentando unos
125 g por semana, no tienes por qué despertarla para alimentarla.
Por otro lado, si no está ganando suficiente peso, no la
dejes dormir mientras la estás lactando. Un inadecuado
consumo de calorías puede debilitar a un bebé y
hacerlo dormir en lugar de llorar, lo que se puede convertir en
un ciclo vicioso de requerir progresivamente más sueño
y tener una alimentación insuficiente.
¿Qué
hago para saber si mi bebé está comiendo lo suficiente?
Mi médico dice que cuente el número de pañales
que moja diariamente, pero no he podido determinarlo ya que los
pañales deshechables son tan absorventes que me queda difícil
saber si están mojados.
El método
de contar los pañales mojados funcionaba bien en la época
de pañales de tela. Pero es muy difícil saber si
un pañal deshechable superabsorvente está mojado,
especialmente porque un recién nacido puede orinar una
cantidad equivalente a una cucharadaa la vez. Pero es importante
que estés atenta, ya que si tu bebé moja menos de
seis pañales en un lapso de 24 horas, podría significar
que no está tomando suficiente leche, lo cual lo pone en
riesgo de sifrir una dehidratación y pérdida de
peso. Una manera práctica de saber si tu bebé ha
orinado, es poner un pedacito de papel higiénico en cada
pañal limpio y luego revisar si está mojado. También
puedes usar un pañal menos absorvente, hasta que te asegures
que tu pequeño está ganando peso.
Sin embargo, no debes basarte sólo en los pañales.
Observa a tu hijo: si parece desganado, tiene llanto débil,
los labios resecos o la piel no vuelve rápidamente a la
posición normal cuando la pellizcas, puede estar dehidratado
y necesitar atención médica. Finalmente, si estás
preocupada y crees que tu bebé no se está alimentando
bien, llévalo inmediatamente al pediatra.
Todo
el mundo dice que las madres amamantan a su bebé pierden
peso más rápidamente que las que no lo hacen. Yo he
estado alimentando ami bebé durante cinco meses y todavía
tengo cinco kilos de sobrepeso. ¿Qué puede estar pasando?
Tu cuerpo
puede estar manteniendo el sobrepesocomo una forma de preservar
energía y proteger a tu bebé de la malnutrición.
No te pongas a dieta sin antes consultarlo con tu médico.
Si estás comiedo adecuadamente, con probabilidad bajarás
el peso adicional una vez dejes de lactar.
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