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Una
de las principales cosas que debes aprender como madre es detectar qué
quiere decirte tu hijo mientras llora porque, porque si bien es cierto
que puede tratarse de incomodidad temporal, también es signo de
que puede tener algún problema. En ciertas ocasiones, cuando tu
bebé llora intensa y persistentemente incluso, por más de
veinte minutos, puede estar sufriendo un cólico, molestia frecuente
entre los niños de menos de seis meses de edad.
Aunque es un problema común, muchas veces el cólico puede
ser tan intenso, que tu bebé puede flexionar sus piernas y contorsionarse
un poco. Sin embargo, éste no debe estar acompañado de fiebre,
diarrea ni otra sintomatología.
¿Por
qué se producen?
.La
causa más común asociada con la presencia de cólicos
es un aumento en la motilidad intestinal, es decir una exacerbación
de la actividad de la pared del intestino del pequeño, debido a
su grado de inmadurez. Estas contracciones pueden causar algo de molestia
a tu bebé.
.Otro factor asociado al malestar abdominal es el exceso de gases en el
intestino,generalmente provocado por la ingestión de aire durante
las tomas de biberón o pecho.
Para prevenir esta situación debes procurar una buena postura al
suministrarle pecho. Para lograrla, coloca entre los dedos índice
y medio un borde generoso de la areola del pezón. De esta forma,
el niño tomará ampliamente el pecho desde la areola y sus
encías se acomodarán en el surco cóncavo que existe
entre ésta y el pezón. Así, podrá oprimirlo
contra su paladar, con ayuda de la lengua, y ejercerá una presión
adecuada para extraer la leche, sin filtraciones de aire.
Durante las tomas de biberón, puede darse la ingestión de
aire por una mala posición del bebé al alimentarse o una
inadecuada abertura del chupón del biberón. Lo ideal es
alimentarlo boca arriba con la cabeza elevada 30 grados sobre el resto
del cuerpo y verificar que el chupón no tenga el agujero muy pequeño,
para que el bebé no se canse, ni muy grande, para que no ingiera
tan deprisa ni le entre mucho aire. Es recomendable también procurar
que se alimente despacio y hacer pausas para que expulse el aire sin inconvenientes.
Actualmente existen en el mercado biberones especialmente diseñados
para reducir el riesgo de cólico de los recién nacidos,
ya que tienen una tetina especial que contienen una válvula antivacío
que se abre al mismo tiempo que fluye la leche, impidiendo el paso del
aire y disminuyendo la probabilidad de que tu niño sufra molestias
abdominales asociadas a la alimentación.
.La tercera razón por la cual tu bebé puede padecer cólicos
es por la digestión incompleta de algunos alimentos. En ocasiones,
algunos pequeños tienen problemas para digerir los azúcares
de la leche en forma adecuada. Estas moléculas tienden a acumularse
al interior del intestino y son metabolizadas por algunas bacterias, produciéndole
gases, distensión abdominal y malestar.
.Como el llanto es intenso y puede durar unas cuantas horas, es común
que te produzca estrés y angustia. Si a esto le sumas el agotamiento
de los primeros cuidados, la depresión postparto y el descanso
interrumpido por las sesiones de alimentación del bebé,
es normal que estés nerviosa. Esta intranquilidad es percibida
por el bebé y puede producirle mayor malestar. Es importante entonces,
que conserves la calma, lo tomes en tus brazos, lo arrulles, le hagas
un masaje o le transmitas calor en la zona del cólico.

La
tos es un mecanismo fisiológico que se pone en marcha espontáneamente
para limpiar las vías respiratorias de mucosidades y posibles cuerpos
extraños y evitar que se obstruyan. Por eso, toser de vez en cuando
es completamente normal, sobre todo durante la infancia, en la que los
resfriados son tan comunes. También los habitantes de ciudades
con un alto grado de contaminación son más vulnerables a
la tos que los que viven en otras menos contaminadas. y lo mismo ocurre
con los hijos de fumadores. Pese a su útil función, la tos
se convierte en un problema cuando se presenta de forma excesiva o cuando
no produce expectoración, porque irrita la garganta, produce fatiga
e interrumpe o impide el sueño.
Si tu pequeño lleva varios días tosiendo, lo primero que
debes hacer es intentar determinar la causa de su tos. Lo más seguro
es que su dolencia no tenga importancia y lo único que le ocurra
es que se haya enfriado o sea alérgico a algo. En cualquier caso,
tendrá mocos, y como parte de su secreción nasal pasará
de la parte posterior de la nariz a la garganta, no es extraño
que tosa más por la noche o al acostarse para descansar. Aunque
no tenga fiebre, llévalo al pediatra para que determine la causa
exacta de su tos ylo ponga en tratamiento. Toma nota de los remedios caseros
más eficaces para aliviar a tu hijo inmediatamente, siempre que
le dé un ataque de tos nocturna.
JUGO
DE LIMÓN CON MIEL
En
principio, prueba a darle un vaso de agua que no esté muy fría,
un jugo de naranja recién hecho con una cucharadita de azúcar
o un poco de jugo de limón rebajado con agua y endulzado con una
cucharadita de miel o una cucharadita de leche condensada, que le suavice
la garganta.
Si su tos es consecuencia de un constipado y tiene muchos mocos, también
puedes aliviarlo haciéndolo dormir de lado o semiincorporado, con
la cabeza y el tronco reclinados sobre un par de almohadas.
UN
AMBIENTE HÚMEDO
Otra
medida muy útil para combatir la tos irritativa, seca o por mucosidades
muy densas es crear un ambiente húmedo en la habitación,
lo que puedes conseguir fácilmente si colocas un humidificador
o pones recipientes con agua hirviendo en el dormitorio de tu hijo.
El aire húmedo mantiene mejor hidratada la garganta, y las secreciones
secas se hacen más líquidas, lo que evita que obstruyan
el paso por las vías respiratorias.
Hasta que supere la tos, durante unos días, cuando se despierte
por las mañanas, dale una infusión tibia de manzanilla.
Ésta tiene un efecto desinfectante y hará que tu hijo tosa
menos durante el día. Así no se le irá irritando
la garganta cada vez más y por la noche toserá menos.
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