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El
metabolismo en cada perro y la cantidad de ejercicio
diario inciden sobre las necesidades nutricionales,
tal como inciden el embarazo, la lactancia y la cacería.
Si el perro es mantenido en una perrera a la intemperie
y en clima frío, hay mayor requerimiento de
calorías para mantener la temperatura corporal.
La dieta será adecuada si el animal no está
flaco ni gordo, si está alerta y activo y tiene
el pelo lustroso. Si el perro se enflaquece o si se
engorda demasiado, es necesario aumentar o disminuir
la cantidad de comida.
Nota:
Si el perro se enflaquece o se vuelve obeso, inactivo,
o tiene el pelo reseco, no siempre es por causa de
la dieta, en estos casos lo más conveniente
es llamar al veterinario.
Es
muy popular la idea de que los perros y los huesos
van siempre juntos, pero esa es una idea no muy recomendable.
Los huesos (especialmente de pollo, cerdo y res) se
astillan fácilmente y pueden desgarrar los
intestinos.
Si el cachorro está en dentición o si
se trata de un perro aficionado a roer cosas prohibidas
(plantas, por ejemplo), ensaye darles sustitutos de
nylon o cuero sin curtir. Si se le tiene que dar hueso
al perro, utilice sólo el tuétano o
nudillo previamente hervidos (esto elimina la grasa
causante de diarrea y las bacterias); pero el hueso
se le debe quitar tan pronto comience a astillarse.
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