¿Qué
significa esa forma de ladrar?
Un
perro que no ladra es como un radio sin altavoz. La potencia
del ladrido constituye una valiosa fuente de información:
los tonos bajos representan amenazas, principio de ataque
e, incluso, rabia. Sin embargo, también hay que
considerar el tipo de actividad: si está jugando,
un ladrido bajo podría ser síntoma de diversión.
Por ejemplo, el ladrido agudo y corto durante la disputa
de un objeto significa que está concentrado y que
su objetivo es, sin duda, ganar la partida. Por otro lado,
cuando la modulación es alta, se intuyen situaciones
de dolor, miedo o, incluso, alegría (como cuando
adoptan un tono casi "cantarín"). En
cierto modo, el perro emplea el tono de manera similar
al hombre: utilizamos un timbre bajo cuando estamos tristes,
sonoro en los enojos y alto cuando se expresa dicha o
algún otro sentimiento de satisfacción.
También es importante valorar la frecuencia y duración
de los ladridos. Si estos son largos y distanciados entre
sí, lo más probable es que el can esté
loco por ponerse a jugar; y si además esta actitud
va acompañada de movimientos rápidos o pequeñas
carreras, no hay duda, necesita salir a la calle. Por
el contrario, si los ladridos son rápidos y continuados,
es posible que intente comunicar su preocupación
y nerviosismo.
En
cualquier caso: conviene saber que:
El saludo consiste en uno o dos ladridos, agudos
y breves, pronunciados en un tono intermedio.
Una
situación de alerta provocará en
él modulaciones continuadas y rápidas, siempre
en un tono intermedio. De esta forma anuncian que algo
o alguien desconocido se acerca a su territorio.
¿quién
anda ahí? Los ladridos que se interrumpen,
con intervalos más o menos largos entre uno y otro,
significan que el animal quiere averiguar quién
o qué está merodeando por su lado.
¡Se
acabó! Cuando un can quiere poner fin a
una situación que le desagrada, modula un ladrido
agudo y muy breve. En ocasiones también es un imperativo:
"necesito salir a la calle" o "me muero
de hambre".
¿Porqué
gruñes?
No
todos los gruñidos pueden ser interpretados como
una amenaza. Esta forma de expresión incluye desde
el placer extremo hasta la ira más salvaje. Veamos
porqué:
La
estoy pasando de maravilla Cuando un perro gruñe
suavemente y su expresión no deja al descubierto
los dientes, sólo puede ser síntoma de placer.
Más aún cuando los gruñidos se mezclan
con ladridos entre cortados.
Tengo
miedo Los canes sólo conocen una forma
para expresar temor o inseguridad, y ésta consiste
en emitir gruñidos irregulares que van variando
la intensidad.
Apártate
de mi lado Un perro enojado que quiere lanzar
una advertencia a su contrario emitirá un gruñido
suave y constante. Según va subiendo la frecuencia,
aumenta la amenaza hasta llegar a un gruñido sonoro,
con colmillos descubiertos y actitud amenazante: el combate
va a empezar.
Mensajes
en forma de aullidos.
Hay
aullidos que sobrecogen, y otros que sólo se emiten
para llamar la atención:
¡Cómo me duele! Si a un perro
le pisan el rabo, emitirá un aullido alto y muy
breve, equivalente al ¡ay! humano. Es la respuesta
a un dolor que le ha llegado por sorpresa.
Me
muero de miedo Exactamente igual que el anterior
pero acompañado de actitudes temerosas (encogimiento,
rabo oculto...).
¡QUIERO JUGAR! Cuando los aullidos son repetitivos,
entrecortados y se emiten en un tono ascendente, el perro
intenta llamar la atención del amo para que éste
se una a la diversión.
Gemidos
que dan pena.
Esta
expresión generalmente va acompañada de
gestos lastimeros y ojos caídos. Es el lenguaje
propio de los cachorros y, en realidad, tiene un único
sonido y tres interpretaciones: hambre, frío
o miedo. Para averiguar qué sucede, es necesario
apoyarse en factores externos: bajas temperaturas, estado
de soledad... Cuando el que gime es un adulto, tiene
otras connotaciones: lo más probable es que esté
desando jugar o que tenga necesidad de salir a la calle.
Suspiros:
decepción o placer.
No
hay vuelta de hoja: un suspiro significa decepción
o placer. Cuando el aire se expulsa con los ojos abiertos,
el perro está manifestando su decepción:
algo que él estaba seguro de que iba a ocurrir,
no ha sucedido. Si, por el contrario, el animal entrecierra
los ojos, su estado es de total felicidad: todo lo que
lo rodea le produce placer.
Rugidos
y poder.
El
rugido es el lenguaje de los ejemplares de caza, que así
demuestran su poderío y seguridad. Es difícil
que un perro de compañía los emita, aunque
no es imposible. Si el rugido va acompañado de
aullidos, el animal está diciendo algo así
como "aquí estoy". Los canes muy mimados
que se enfrentan a una situación de disgusto intentan,
de esta forma, salirse con la suya.