|
Si hacemos un poco
de memoria, este perro, de curiosísimo aspecto, nos
resultará familiar. Walt Disney lo dejó hacer sus
pinitos como perrita atrevida en “La Dama y el Vagabundo”.
De hecho, sacó de casillas al vividor de oro. Probablemente,
el mago de los dibujos animados se dejó seducir por
este bohemio de pacotilla, cuyo aspecto despierta
la curiosidad y extrañeza de todos. Y no es para menos:
de un cuerpo lampiño nacen arbitrariamente puñados
de pelo. La cabeza está coronada por una cresta desaliñada
que no podía darle un aspecto más divertido, y, por
si esto fuera poco, su cola es tan larga y peluda
como la de un león. Los orígenes de este ejemplar
hay que buscarlos en China, aunque hay quien asegura
que se vio por primera vez en Etiopía. El caso es
que nadie se ocupó de él y la raza desapareció. Pero
en 1966 un grupo de criadores ingleses descubrió que
una anciana de Estados Unidos poseía unos cuantos
ejemplares. Es imposible explicarse cómo esto fue
posible, pero los criadores no perdieron ocasión y
adquirieron cuatro de esos ejemplares. Hoy, esta llamativa
raza ha logrado un merecido puesto en exposiciones
y muchos pagarían millonadas por conseguir un buen
ejemplar.
Tomado
de: Revista Mascotas Felices.
|