El
Rabo : Muchos son los que aseguran que el rabo es
la sonrisa del perro. Con él saluda, da las gracias,
pide comida... pero también expresa miedo, inseguridado
o, llegado el caso, superioridad. Cuando la cola está
extendida pero no tiesa, el perro manifiesta interés;
si, por el contrario, se mantiene rígida y tiesa,
indica preocupación. A su vez, una cola erguida
demuestra confianza, seguridad y dominio de la situación;
y si está erguida y ligeramente erizada, agresividad.
Como contrapartida, el rabo totalmente caído es
síntoma claro de inseguridad, y si está
escondido entre las patas, de miedo. La excitación
se manifiesta a través de rápidos meneos
de cola; el saludo, con movimientos leves, y el recelo,
con una agitación de la cola, lenta y arrítmica.
Las
Orejas : La posición de las orejas constituye
una valiosa fuente de información. Cuando las
mantiene erguidas y echadas adelante, el perro observa,
no está demasiado preocupado, pero hay algo que
se escapa a su entendimiento y quiere averiguar de qué
se trata. Cabeza ladeada y orejas tiesas: está
preguntándose ¿qué es eso? Si al
mismo tiempo levanta las orejas y arruga el morro, lo
más sensato será salir corriendo: se trata
de una clara expresión de ataque. Sin embargo,
cuando las orejas están inclinadas hacia atrás,
es él el que está asustado.
Los
Ojos : En el caso de los perros, los ojos son, en
efecto, el reflejo del alma. Una mirada directa y fija
revela seguridad y autoridad, mientras que los ojos entornados
que muestran una mirada desviada son fruto de una actitud
sumisa.