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Después de pasar
casi toda su existencia echado a los pies de nobles
damas, poderosos señores y obispos influyentes, el
Petit Chien Lion, perteneciente al grupo de los Bichones,
cayó totalmente en el olvido. Su pasado glorioso se
esfumó en un abrir y cerrar de ojos, y si no hubiera
sido porque una criadora belga se empeñó en resucitar
a esta extrañísima raza, sólo quedarían de él dos
pequeños ejemplares de piedra esculpidos a los laterales
de la tumba de San Fermín, y el cuadro que Goya pintó
de los Duques de Alba, en donde aparece un acomodado
y diminuto Perro león. Su apariencia provoca el asombro
de todo el que lo mira, hecho que, unido a la escasez
de ejemplares, le valió, en 1960, el título del perro
más raro del mundo. Existen razas asombrosamente extrañas,
pero ninguna de ellas luce con tanta gracia un trasero
lampiño y un torso cubierto de pelo. Lógicamente,
su divertida apariencia se debe al hábil rasurado
que exige el estándar, pero....nadie está obligado
a peluquear a su perro. Tiene un carácter encantador
y no requiere excesivos cuidados, a no ser que se
pretenda convertirlo en una estrella del ring. En
este caso, su pelo, largo y sedoso, exige numerosas
atenciones.
Tomado
de: Revista Mascotas Felices.
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